1.9.13

LA CAMARGA. En la ruta de la Barcelona negra y criminal.

LA CAMARGA, C/Aribau entre Provença y Rosselló, Berlín Este durante la Guerra Fría. O Barcelona.

Este es un post con síndrome postvacacional. Es un post que no estaba destinado a ser post y por lo mismo lo vamos a tratar con la indulgencia que se trata a los productos veraniegos (aunque no acabo de entender el porqué el hecho de ser verano tiene que hacer que los productos culturales que consumimos deban ser de menor calidad al estilo "película típica de verano", "programa de TV veraniego"). Vaya, que aunque no entienda el proceso lo voy a aprovechar para un post de circunstancias al no tener nada más en la recámara y pararme la gente en la calle pidiendo algo nuevo.

Toc, toc, probando, probando.

La Camarga es un restaurante antaño conocido por ser el típico restaurante de gente bien o muy bien del Eixample y alrededores. De esos donde te encuentras reuniones de políticos, de negocios, de familias tipo Opus que juntan 7 generaciones para comer un domingo al mediodía. Ya saben de qué les hablo. Pero ya saben, perfectamente, que en los últimos meses se ha hecho ultrafamoso en Catalunya por un tema de espías y micrófonos ocultos en un centro de mesa. 
Una conversación con la boca llena entre una fina, elegante e inteligente dirigente del PP catalán y la exnovia de cierto hijo de cierta familia Corleone à la catalana fue el punto de partida de una trama que se fue destapando y que involucraba a partidos políticos mafiosos y personas del mismo rango. Bueno, que no sabemos ni nos importa aquí para qué se grabó la conversación ni quién la grabó, pero si la escuchan pensarán en no querer ir a comer a un local donde come semejante fauna. 
A no ser que vayamos de cachondeo. Como fue la ocasión, claro.

Haciendo tándem con el gran artífice del #paellahunters, el gran En Ocasiones Veo Bares y otros finos estilistas tuiteros que son de la broma, nos acercamos a hacer el fin de curso paellero como demandaba la ocasión. Han sido varias salidas como acompañante este año, y espero sigan el que viene, pero reservaron para el final el de la máxima coña marinera. 
Un menú más caro de lo normal, 25€, y en el que se incluía arroz a elegir (excepto bogavante). Salía de presupuesto pero la ocasión era digna de ello. Y por el #paellahunters matamos. One day is one day.

La cosa empezó con un "obsequio" (bueno, lo cobran en el precio) a base de unos calamarcitos a la andaluza que realmente estaban muy buenos, crujientes y en su punto. Trabajan bien el género.
 Luego, como primero elegí de forma excepcional un gazpacho. No soy muy fan del plato y soy más de salmorejo (siempre contundente) pero he de decir que fue una sopa de muy agradable comer. Se podían elegir los añadidos, o toppings para quedar más cool, entre diversas opciones. Aquí elegí tomate, para hacer aquello de las dos texturas, pepino y algo que no consigo recordar. Pediré la cinta a Método 3 a ver si lo identifico.
 Y el arroz. Creímos haber pedido arroz parellada, pero se conoce que o no se enteraron (probando, probando) o decidieron agasajarnos a modo de caridad con algo mejor a base de algo de marisco. Debió ser la buena obra del día, dar a los parias cosas buenas. *
El arroz nos sorprendió por dos motivos. El primero es que era un plato escaso. Mínimo. El segundo, que estaba en su punto y nos pareció realmente muy bueno. Duro en un inicio, acabó pareciendo lo que era realmente, un arroz al dente y sabroso, con fuerza y con una base que se notaba de calidad. La gente que va a La Camarga no va a comer mal, se lo aseguramos. Buen fumet se había hecho servir.
 De postre, unas frutas y helado como digestivo. Hubiese agradecido un cronut o similar para llenar algo más, pero la gente con clase no va a los restaurantes a llenar el estómago, ya deberían saberlo...
En todo caso un menú para días de fiesta y ocasiones especiales, como ésta. Un placer la compañía y el arroz, aunque un poquito más no hubiese hecho daño. Un saludo a la Stasi.



*Todo bajo licencia humorística. En el restaurante nos trataron muy bien, el servicio muy, muy correcto aunque nadie hablaba catalán, cosa que también nos llamó la atención. Se percibe el rancio abolengo al estilo Unió Democràtica, pero de vez en cuando no hace daño y menos si vas con la compañía que toca. A reírse de to Cristo.

2 comentarios:

Oscar Soneira dijo...

Debeis dar miedo, Los Jinetes del Gatrobodebilipsis!

David Bagelman dijo...

Si hubiesen sabido quiénes éramos no nos dejan entrar... ;)