19.5.13

CA LA NURI PLATJA. Summer is coming.

 CA LA NURI PLATJA, Paseo Marítimo de la Barceloneta, antiguo Somorrostro y tal vez futuro vecino del Puerto de yates de lujo que nos quieren enchufar el gobierno de derechas de la ciudad.
 Visitar la Barceloneta y sus playas es un absoluto privilegio que algunos quieren quitarnos. Se ha convertido en un vicio correr por sus playas y comer en sus restaurantes. Desde los más de interior a los de primera línea, aunque éstos últimos a veces se van de presupuesto. En las últimas semanas nos hemos dejado caer por El Vaso de Oro, Jai-ca o este Ca la Nuri, disfrutando siempre de buena comida y del encanto especial de este barrio de increíble historia.
Tras estas fotos desde la arena frente a la terraza del restaurante que nos ocupa, hablemos del local en sí. Ca la Nuri es una marca que ha ido expandiéndose por la ciudad, con dos restaurantes de diferente oferta que se complementan entre sí. Platja, arroces y comida marinera y Terra, carnes y brasa.
Buena materia prima, buena cocina y experiencias recomendables.

Quisimos darnos un homenaje de inicio de temporada veraniega en primera línea de playa y escogimos Ca la Nuri porque su fama le precedía y teníamos buenas referencias. No nos equivocamos. No es un restaurante barato como no lo suele ser ninguno de los que se dedica al arroz de calidad en Barcelona, pero ya saben que si se modera la ingesta de alcohol y el tema del postre, la cuenta puede quedar más que arregladita. En nuestro caso además ya nos la jugamos con el entrante, pero lo explico ahora.

Sabíamos y teníamos claro que íbamos a comer arroz. Para variar, modo ironía en On, los arroces son para dos personas. Así que lo de combinar, pues no. Vale, no pregunté si los hacen para uno, pero la carta es clara al respecto y sigo sin entenderlo. Si es un local de arroz en el que se consume por toneladas, ¿no se pueden cocinar paellas más grandes para tener preparadas unas raciones individuales? No entiendo de servicio de cocina, pero es una limitación que no acabo de comprender. Pocos restaurantes se atreven con el arroz para uno, pero los hay. ¿Por qué en unos sitios se puede y en otros no? ¿Cuál es el secreto o la magia arrocera?

El día de autos, sábado de buen tiempo que aprovechamos para pasear por la playa, elegimos el siguiente menú: navajas como entrante y arroz de segundo. Para el pequeño unos buenos calamares a la romana de los que no hay foto, pero vaya, ya se hacen a la idea de cómo eran.

Las navajas nos fueron ofrecidas fuera de carta y con el plus de ser del día, recién traídas de la llotja, con lo que ya sabía que no iban a salir baratas. El capricho. 15€ bien aprovechados, porque estaban realmente espectaculares. Vigilen siempre con el OFF carta...en este caso salió bien por la calidad (no crean que celebro gastar 15€ en 9 navajas).
De segundo, el arroz. Nos costó elegir entre la oferta al tener que ponernos de acuerdo los dos, pero al final elegimos un arroz curioso y con presencia de pescado:
Un arròs fosc de l'Empordà amb cintes de sèpia. Lo disfrutamos hasta el último grano. De sabor potente, fuerte y no apto para paladares sosainas hechos al arroz blanco. Un grano al dente como debe ser y unas cintas blancas para complementar muy adecuadas para el juego cromático.


Una muy grata experiencia arrocera que será tenida en cuenta para futuras incursiones porteñas. A la cuenta, además de los 15 de las navajas, hay que sumar unos 19€ por plato de arroz. Ya saben, el precio medio del arroz en la ciudad, alrededor de los 20 casi siempre.
Si vale la pena, como en este caso, adelante. En otros sitios, con precios más bajos, la experiencia ha sido mucho peor...No es una ley y nos gustaría que los arroces salieran a 10€ el plato, pero si no puede ser, al menos que sea bueno. Y en este caso lo fue. Buen servicio, amable, atento y buena comida.
Déjense caer por la Barceloneta y salvémosla de la especulación.
Opongámonos a los cambios que la convertirían en una vulgar Mónaco.

12.5.13

MAITEA.Volviendo a Donostia en Barcelona.

MAITEA, C/Casanova entre Còrsega y Paris, Barcelona euskaldun.

Locales como Maitea hay pocos. Calidad, gran variedad, gran servicio, buen precio, cocina abierta en horario intensivo de 11h a 24h y otros detalles lo convierten en uno de los restaurantes favoritos de muchos conocidos y amigos del blog y de buena parte de la comunidad que se mueve por Foursquare. Lo habíamos visitado hace ya tiempo y en las últimas semanas y debido a la necesidad de comer a horas intempestivas (las 4 tocadas) he podido visitarlo un par de veces para eso que sería hacer un express de garantías.

Garantía y éxito. No es un restaurante caro y al poder elegir entre pintxos y platos, tú mismo eliges el nivel de gasto programado. Vaya, que por 10€ te enchufas un plato, un par de pintxos y aún bebes. Ideal para bolsillos bagelianos semisibaritas.
Maitea tiene una barra donde comer in situ los pintxos y al fondo cuenta con dos comedores. Uno tocando a la barra, pequeño, y otro tras una puerta con aspecto de caserío medieval vasco. Pueden reservarlo incluso para cenas de grupo si lo desean, según leo en su web.

Ya conocen mi predilección pintxera en Barcelona, pero Maitea no se queda muy lejos. La unidad sale algo más cara, unos 10-20 céntimos, pero la variedad y la calidad de las que les hablaba al principio hacen que valga la pena sin dudarlo un momento. Lo que lo diferencia del referente donostiarra por antonomasia es la selección de platos y platillos. Maitea tiene una gran oferta de platos a precios muy competitivos. Traduciendo, que no es caro y se come muy bien. (lástima de calidad de fotos...)

Aquí el menú de un par de días de visitas.
Potxas a la vasca. Para el que no lo sepa, las potxas son potxas y las sirven a la vasca, de ahí el título del plato. Y con piparras, que es el nombre que reciben en el País Vasco las piparras, y que aunque lo parece no pican. Un plato de cuchara muy recomendable para jornadas de verano en Sevilla. En el caso que nos ocupa, no fue un plato excesivamente potente. Esperaba algo más fuerte; tal vez falto de sal.

En segundo lugar, aunque no desvelaré si lo comí el mismo día que las potxas o en otro distinto, unos huevos fritos con txistorra y patatas de impresión. De aquellos de querer que el pan no se acabe nunca. Muy bien.
Y aquí una breve selección de pintxos. Bueno, una foto con un par. No van a poder saber qué sabor tenían, pero les aseguro que los comería cada día, para desayunar y merendar incluso. El clásico con tortilla patatas y el más clásico aún de ensaladilla cangrejera. Éxito. Ya lo he dicho muchas veces y lo repito, viviría a base de pintxos toda mi vida. Pero de los buenos.
En definitiva, una opción muy recomendable y a la que seguiremos yendo de forma recurrente.
Un local que es un (relativamente) gran desconocido, y que se merece algo más de fama. Muchos incondicionales, entre los que nos encontramos desde hace tiempo, pero fuera del ruido mediático. Vayan, disfruten y repitan.

PS: Soy consciente de que algun@s vendrán buscando más hamburguesas al blog, pero no se preocupen. La próxima semana o la siguiente, volverán, y si tienen mono ya saben que en Twitter les explicamos muchas más cosas y de forma más inmediata, con lo que si visitamos alguna hamburguesería durante estos días, se enterarán ipso facto. A veces comentamos que existe una burbuja hamburguesil, pero lo cierto es que las entradas sobre este alimento son las más visitadas...Así que interés debe haber.


6.5.13

PIJAMA Restaurant. En ídem y a lo loco.

PIJAMA RESTAURANT, C/La Granada del Penedés entre Balmes y Tuset, Barcelona.

Ya sabemos que cuando en gastronomía se habla de "Pijama" a la mayoría nos recorre un escalofrío por todo el espinazo al venirnos a la mente un infausto postre viejuno ochentero que tenía tan poco sentido como la mezcla de la hamburguesa y el gintonic. Por suerte ese pijama pasó a mejor vida (espero) y el que ahora nos ocupa tiene bien poco que ver. Pijama Restaurant no recibe su nombre por ese postre, ni tan siquiera por la prenda de vestir nocturna y a veces innecesaria. De hecho, ahora que lo pienso no sé por qué ese nombre. Habrá que empezar a pensar en documentarse antes de escribir. 
En todo caso, Pijama es un más que recomendable restaurante de hamburguesas en la zona por encima de Diagonal antes de llegar a Travessera de Gràcia. Una localización con pedigree junto a la Tortillería Flash Flash o frente al mítico il Giardinetto, con lo que no se puede faltar al respeto a la calle.

Y no lo hace. Llevado por un par de chicos jóvenes llenos de ilusión y que habían trabajado en La Royale, en este pequeño restaurante van a poder disfrutar de una buena hamburguesa sin más pretensiones. Digo sin más pretensiones muchas veces y lo sé. Pero es que ya me harté hace tiempo de ir a locales que sí que las tenían. Yo quiero comer bien, sin tonterías, ni ínfulas ni gintonics de por medio. Por eso no nos gustó La Royale, por ejemplo. Qué quieren que les diga, ya saben que no estamos para tonterías con el dinero que nos gastamos.
Lo que hace especial a Pijama no son sólo sus hamburguesas (las mejores de Bcn según su web anuncian de forma temeraria y sin complejos), ya que ofrece una amplísima gama de entrantes que pocas veces se van a encontrar en este tipo de locales. Les dejo con la más que hiperbólica carta.

Valoramos la cantidad de oferta en todos sus campos y todos sus precios. Desde la primera croqueta hasta el último postre. Precios competitivos y acorde a la calidad que ofrece. Acabemos con las ínfulas y los sobreprecios.

Nosotros optamos por esta ensaladilla rusa ensartada a la manera Vlad Tepes y que nos gustó muchísimo. Sin tonterías cañoteras ni rollos por el estilo, simplemente una mezcla de verduras con algo de chorizo y lomo que le dan un toque especial nada presuntuoso. Éxito.

Tras el entrante de rigor del que quedó menos que de las tropas de Hitler en Stalingrado, pasamos a los principales, que fueron un par de esas hamburguesas de las que nos gustan por su tamaño, sabor y calidad. Vaya, dos pedazos de hamburguesas dignas de ser disfrutadas como reyes de algo o faraones del Bajo Egipto.
En mi caso, una Barbacoa como casi siempre. Algo hay en esa salsa milenaria que me llama siempre...a destacar el Cheddar, el pepinillo y la cebolla frita à la Ikea. Colosal.


En el caso de miss Bagel, una Cheese Burger de toda la vida, con su bacon crujiente y chisporroteante como corona de la misma. Toque vegetal para aligerar la combinación....
Dos hamburguesas de proporciones bíblicas que nos gustaron muchísimo. Sencillez y calidad. 
De postre, otro acierto. Variedad relativa pero de alta calidad y precios moderados. 3€ a estas alturas de la película es algo a tener en cuenta. Ya pensábamos que no bajaríamos jamás de los 4 ó 5 de rigor que te clavan por cualquier bola de helado en locales de lo más variopinto. En Pijama, un TIRAMISÚ que nos encantó por una sencilla deconstrucción de alta suavidad. Cremosidad contundente, gran postre para un amante del tiramisú como quien les escribe. Gran acierto en la elección y en la ejecución.
Detalle del ensartamiento preceptivo, clave en la deconstrucción. 

Pijama es un pequeño local dónde se hacen cosas bastante grandes. Me consta que por las noches o fines de semana se llena bastante, con lo que les aconsejo reservar (yo lo hice vía Facebook, tal cual) o ir al mediodía entre semana si pueden porque no encontrarán agobios que arruinan experiencias.
En todo caso un restaurante digno de nuestra búsqueda #burgerhunters. Seguiremos en la senda de la aventura. Bien alimentados y a precios razonables (unos 13-14€) si puede ser.

28.4.13

AKASHI GALLERY - FARFALINA. Brigadas internacionales contra la crisis.

La entrada de hoy es diferente. No se trata de la visita a un local sino a dos y con un mismo objetivo, que no es otro que descubrirles un par de menús a precio muy asequible que va a servirles para comer bien y sano por poco dinero. No es cuestión de encontrar el rival de Topik. No es el objetivo. Quiero mostrar un par de locales humildes en el que hacen las cosas bien y que vale la pena visitar. La idea no es ni ser los mejores ni salir con una barriga tamaño visita a Wok buffet libre tras 3 años en un gulag siberiano. 
Precio, atención al cliente, apoyar a gente que trabaja humildemente, sin padrinos, con clase, diferentes. Escribí esto el otro día al respecto en mi otro blog.
Quiero, y sería un infinito honor, que este blog pueda ser plataforma de lanzamiento de pequeños locales a los que hay que cuidar.
Lo peor del caso es que las fotos no les van a hacer mucha justicia, pero para enmendar este detallito, tendrán que dejarse caer por los locales en cuestión.

Comencemos:

AKASHI GALLERY, tetería, galería de arte, bar, restaurante, en Rosselló con Enric Granados, Barcelona san.
Es un local que descubrimos hace unos meses en un paseo rutinario y que acabó en una experiencia bien curiosa en este diferente y bonito local. De hecho acabó con nosotros descalzos en un tatami tomando un té importado de japón que era delicioso. La carta de tés es impresionante y cuesta decidirse,  pero no creo que fallen elijan el que elijan. Eso sí, no son baratos al ser extremadamente extraños. Y tradicionales. Pero vale la pena la experiencia del tatami y sentarse en el suelo junto a una de esas mesas bajas que hemos visto tantas y tantas veces en los dibujos japoneses como Shin Chan.
Me gustó el local, el trato amabilísimo y salí convencido de que volvería a probar alguno de sus menús. Y eso hice. El que les traigo es el más barato, 7'90€, que incluye ensalada de algas, sopa de miso, té y plato principal en forma de onigiri. Y aquí lo tienen:

Ya he avisado que siento la calidad de las fotos. Era un día tormentoso y oscuro y el local no está muy iluminado para preservar ese ambiente íntimo y relajante. Aquí abajo, los onigiris (no mucho que ver con los míticos del Can Kenji) muy resultones y que cumplen su función perfectamente.
Para completar el menú, pedí un helado de sésamo que no viene incluido en el mismo. Capricho, sí. Y valió la pena porque soy muy fan de este sabor y del sésamo en general en todas sus formas.
Aquí la tarima del tatami donde deben descalzarse para sentarse alrededor de esas agradables mesitas.
Ya saben, un local diferente con una propuesta diferente y con un encanto especial.
En Akashi además organizan diferentes tipos de eventos, como Ceremonias del Té, intercambios lingüísticos japonés-castellano/catalán, exposiciones fotográficas y un etcétera que demuestra el dinamismo de estos nuevos locales que no quieren encorsetarse en una única actividad. Muy bien.


En segundo lugar pero no menos importante:

FARFALINA, que ha vuelto a su emplazamiento original esquinero y con un encanto difícil de igualar en Villarroel esquina Buenos Aires, tras un tiempo colaborando en la Llibreria +Bernat a unos metros de allí, como ya les mostramos hace tiempo.
Ahora, Jacqueline, una bávara emprendedora que lo da todo, ha vuelto a su minúsculo local donde consigue hacer maravillas y un gran menú a 5'90€ que tiene un éxito más que considerable en el vecindario. Es un local con 4 mesitas y 3 sillas en la barra, de 12 m2 más o menos (soy de letras, ojo) en el que trabaja sola, produciendo, atendiendo, sirviendo y siempre con una sonrisa en la cara. Ni ella ni el local dan para más, está todo calculado, no se crean. Pondría la mano en el fuego que su clientela es de la que vuelve cada día, porque el local está muy bien y se come sano y muy bien por cuatro duros. 

El menú se compone de un acompañamiento, un plato más contundente y la bebida. Como ven aquí encima, los platos van cambiando cada semana o cada día incluso. Así, combina carnes y verduras para que si vas continuamente puedas elegir variedad y no tengas que repetir. Muy bien.
Nosotros hemos ido algunas veces y hemos comido cosas como: crema de calabaza y burrito de pollo y verduras; hummus; crema de brócoli y maíz, lomo de cerdo al romero y a la sal con puré de calabaza y cebolla caramelizada...El otro día tenía una hamburguesa de avena que tenía una pinta...Ustedes combinan, ustedes mandan.




Luego para completar el menú y ya aparte pueden pedir un café con leche (de los mejores que he encontrado en la ciudad) o algo de pastelería casera que siempre tiene en la vitrina. Como este pastel de fresas de la última visita. Les garantizo que no se arrepentirán.
Farfalina es un local ultra simpático. Se le coge un cariño especial y se merece nuestras visitas cíclicas. Como el anterior local, también hace cosas diferentes. Farfalina alquila su pequeño espacio para clubs de lectura, intercambio lingüísticos o lo que quieran. Además, los sábados por la tarde-noche, de 7 a 12h, hacen las noches bávaras en las que sirven comida de Munich y alrededores en formato tapas (por el tamaño de las raciones). No se centran en las típicas salchichas, que incluso a veces no sirven e intentan ofrecer más variedad y dar a conocer algunos platos menos famosos para el gran público no entendido en la gastronomía bávara. Y cervezas, aunque por cuestión de precios y márgenes no puede ofrecer todo lo que le gustaría. En todo caso, una iniciativa loable, y que según me comenta la propietaria ha tenido una respuesta más que satisfactoria. Si buscan una cena bávara ya saben. 
Un local en el que por las dimensiones y por estar regentado por una sola persona hacen maravillas. Y hay que valorarlo. Ya les he comentado el por qué.