20.4.14

TERRA D'ESCUDELLA. Terra i llibertat en Sants.

TERRA D'ESCUDELLA, C/Premià 20 en Pl. Osca, República de Sants bien al centro.
 Hoy toca post de semana santa, así que vamos a por lo más alejado del nacional catolicismo que he podido encontrar en el archivo.
Terra d'escudella es un local de Sants de marcado ideal independentista y con vocación de centro social por y para el barrio. Y donde la religión me temo les importa lo mismo que a mi. Es decir bien poco. Aunque igual me equivoco más que Poncio haciendo este juicio. En todo caso les recomiendo su usuario de Twitter para que estén al día de todas las #revoltescatalanes de las que soy muy fans. En concreto tengo debilidad por las efemérides de ataques a Virreyes u Obispos y esas cosillas, pero es que uno tiene instintos asesinos que no siempre se pueden reprimir. Pero hemos venido a hablar de comida.


Conocía Terra d'escudella por algunos grandes bocatas que nos habíamos agenciado alguna vez pero me faltaba probar su cocina de raíz tradicional, evidentemente, catalana como acompaña al nombre del local y a su filosofía. Cuando anuncian sus menús en Twitter suelen salir escudelles, carn d'olla, fideus a la cassola y un largo etcétera. Los jueves, paella como mandan los dioses. Menú a 9'65€ sin pretensiones, fácil, humilde y de cantidades generosas. Sin trampa ni cartón, local lleno y a seguir apoyando la causa. Como muestra de su generosidad, la "copa" de vino de la casa que entra en el menú. Casi nada.
 Escogimos cuatro platos diferentes para testear la oferta, y aunque ya digo que no esperen maravillas tecnoemocionales, el conjunto es sólido como para no importarnos repetir en caso de posibilidad futura.

De primero opción lentejas con verduras y comino. Muy bien. Plato sencillo a recuperar en los menús off pretentious y con un fuerte toque de comino que le daba un aire diferente y personalidad propia. Excelente opción veganil (si el caldo no llevase carne, obviamente).
 Yo escogí un plato del día fuera de menú que versionaba otro clasicazo catalán como es el Trinxat de orígenes pastoriles. En este caso también opción vegana con patatas y acelgas. Nada de cerdo, cansalada free. Evidentemente no le hubiese hecho ascos a una ración carnívora, ya me conocen, y puedo decir que ha sido la ración más grande jamás tomada de acelgas fuera del comedor escolar en los 80. (Siento la propaganda de refresco al fondo)
 Los segundos pincharon algo por una mala elección. No en este caso con el pollo con higos acompañado por una guarnición de calabacines asados, sino por la otra. Ésta fue una elección correcta, sabrosa y con una de esas salsas de las que se tiene que mojar hasta que el plato chirría. Buena opción y detalle curioso el de los higos puesto que no son un producto demasiado común en los platos de la capital en estos días. Bien.
Y aquí el error de la jornada. Las croquetas que no parecían caseras porque no debían serlo y que no tenían ninguna gracia en sí mismas. En lo que sería la vulgarización de la croqueta como siempre hemos conocido. Lo digo porque siempre se la ha considerado un producto ramplón, de sobras y de sobra, de fácil manufactura y consumo no exigente. Y como en casi todo en algún momento habrá que hacer una revolución y crear "croqueterías premium/gourmet" para que algunos nos puedan clavar 5€ la unidad. No hace falta eso, pero tampoco es de recibo la croqueta industrial en menú casero porque el ninguneo del producto no juega a favor de nadie.
Demasiada diatriba para que luego sí que fuesen caseras. Pero al menos no lo parecían y así ya me puedo pedir ser el inventor de la tendencia croquetil del año que viene, apunten.

 Un detalle a considerar con los segundos es que puedes elegir la guarnición a tu gusto entre una oferta diversa. Muy bien.
Para los postres otro clásico catalán como el Mel i Mató, en versión muy correcta 
 y un pastel de queso vulgaris que no pasará a ningún tweet de recuerdo. Simplemente para cumplir su función faneguil.
En definitiva un local de menú diario sin florituras pero eficiente, y de marcada filosofía catalanista y preocupación social. Nos gustan ellos y nos gustó su menú català. 

Llarga vida al TDK de Sants.

4.4.14

CALDENI. Arderemos en las calderas del Infierno. Y habrá valido la pena.

CALDENI, C/València esquina Marina pared con pared con esa barra hacia el cielo llamada Bardeni.

La entrada de hoy es especial. Como pueden ver es un restaurante más caro de lo que suele aparecer por aquí porque celebrábamos una de esas ocasiones especiales con gente que vale mucho la pena y no era plan de irse a comer un bocadillo. Esta vez no porque ya deberían saber que hay tiempo para todo y ocasiones indicadas para cada cosa.
Era una noche especial y escogimos un local especial. No arriesgábamos mucho porque conocíamos previamente y de sobras la magna obra que nos esperaba dentro de ese local y teníamos plena confianza en ese joven chef amante de las emociones fuertes y de llamar a las cosas por su nombre. Dani Lechuga es un tipo de los que deberían marcar época. Es un tipo que vive fuera del circo y como un francotirador aparece para despertarte a base de hostias y genialidad sin que te lo esperes. Directo a tu estómago y a tu conciencia (síganle en Twitter, por ejemplo). Más sacrificio y menos pose. Desde una localización peligrosa por la cercanía a Guiriland, te espera, te sorprende y te gana para siempre. Lo que hace es una maravilla y así hay que decirlo. 

No nos estuvimos de nada y en el repaso no están todos los que fueron pero esta selección es más que suficiente para decirles claramente que vayan y no se arrepentirán. Y encontrarán uno de esos restaurantes para momentos en los que quieran quedar bien. Si consiguen que les inviten entonces ya sin dudarlo. 

Antes de nada avisar que para beber esta vez fuimos infieles a la cerveza artesana (que sí que ofrece en Bardeni) porque ya he dicho que íbamos a hacer daño. Y por eso cayeron unas botellas de Billecart-Salmon. Pero fue sin querer, lo juramos. Para acompañar tan magna bebida, unos cuantos platos que nos llevaron al éxtasis y a un conato de bacanal romana que fue abortada por los servicios de seguridad del restaurante.

Aquí el entrante cortesía de la casa, un slice de pizza crujiente tremendo. Lo que sería una porción de pizza revisionada y versionada en una oblea de pan cristal y crujiente espectacular. Tomate, orégano, masa.Empezamos bien y la cosa fue in crescendo.
El Steak tartar de Angus del Caldeni o Bardeni es uno de los mejores de esta ciudad para quién les escribe. He probado muchos, menos que otros entendidos, pero sé que esto es difícil de igualar. Cuando veo calidad la reconozco aunque igual no. O sí. Da igual, el caso es que este tartar es la hostia de espectacular. Y al punto picante que quieras. Casi todos lo pedimos porque nobleza obliga y esta gente entiende de carnes porque les viene de familia. Créanme.
 El Canelón de rabo de toro con queso Comté lo compartimos como buenos amigos. En Bardeni me había parecido un bocado especial por la calidad de la carne y ese jugo pero es que aún me pareció mejor. Una maravilla carnívora sin paliativos. Necesario. Imaginen qué sería un Sant Esteve comiendo canelones así. O bocatas de rabo de toro. Por favor, que lleguen ya.
 Los ma-ra-vi-llo-sos Guisantes del Maresme con kokotxas de bacalao y molleja moruna. ESCANDALAZO. Ante platos como éste es cuando me dan ganas de hostiar a todo el mundo que hizo que comiera guisantes putrefactos toda mi vida, hasta el punto de odiarlos. Los guisantes buenos, los de verdad, son una puta maravilla obligatoria. Muerte a los cabrones que nos engañaron con sucedáneos verdes en los ochenta y noventa. Y los que siguen jodiendo la vida de muchos niños en comedores escolares. Así sí. Que sí!
 El espléndido Tataki-carpaccio de Wagyu. Impresionante una y otra vez. Con un toque cevichesco al incorporar cancha y un toque espumoso cítrico, una combinación ganadora que destila saber hacer y téccnica depurada. Esto es genialidad de calidad.
 Con ustedes el Onglet a lascas. Tierno, en su punto de cocción, jugoso, sabroso. Aquí se viene a comer carne porque son profesionales y te lo demuestran en cada plato.
Pero no solo tienen carne. Hay bacalao, del que no hay foto (lo juro), y tienen este maravilloso Atún marinado con soja y sésamo. Otro recital de calidad, clase y orgasmo todo en uno. Sólo hay que verlo, no nieguen el efecto que les está provocando. Una imagen es suficiente.
 Para los postres ya íbamos justeando tras el recital de carnes y de excelencia. Y por las botellas de champagne tal vez. Así que me conformé con un humilde Tiramisú de escándalo reinterpretado respetando su esencia. Una explosión cremosa para cerrar junto a un Gewurztraminer una noche loca, mágica, carnívora y dionisiaca.
 Poco más se puede añadir además de unos insultos si aún no conocen el combo Caldeni-Bardeni. 
Chef honesto, trabajador, guerrillero, local humilde que se esfuerza hasta el límite, gente que lo da todo y sale triunfadora. Entusiasmado con la experiencia.
Unos 70€ por cabeza.

Pero lo que pasa en Caldeni se queda en Caldeni (casi).


23.3.14

ANAUCO. Venezuela carnívora y sin arepas.

ANAUCO, C/València 428, zona Sagrada Familia aún sin ser invadida del todo por guiris.
 Confieso que llego muy tarde a Anauco. Es de los locales que tenía en pendientes desde la época del hype de La Royale. Imaginen lo que ha llovido y las hamburguesas que nos hemos comido en el intermezzo. Millares seguramente porque de aquello de La Royale ya hace tanto que hasta los que solían defender aquello ya han sucumbido a la realidad cabezona en la que habitamos. Anauco no tiene nada que ver, por suerte, con ese local del upper pero siempre estuvo en las listas de hamburguesas a tener en cuenta en la ciudad, antes incluso de la aparición de muchos de los locales que ahora cortan la ternera en el ambiente hamburguesil. Por eso, tarde pero no mal, merecían visita para #burgerhunters y aquí la tenermos.

En Anauco son venezolanos pero no hacen arepas como en La Taguara del Born aunque seguro que las bordarían igual que sus compatriotas a los que visitamos hace tiempo. Tienen unas hamburguesas de escándalo y además el servicio es atentísimo y simpático. De todas formas sobre el servicio ya hace tiempo que teorizo acerca de cómo no tener prácticamente jamás una mala experiencia: compórtate educadamente y todo irá bien. Sé un imbécil y podrás hablar de que te han tratado mal.
Volvamos a Anauco, que se ha convertido en uno de los templos a los que volver pronto. Hacen sus propias hamburguesas diariamente con producto fresco y las ofrecen de diversas carnes y tipos, como es preceptivo. A destacar que son unidades carnívoras de 180 gramos, lo cual ya me hace amarlas para siempre. No me racaneen hamburguesas de 130 gramos que por menos de 150 no me muevo de casa.

Ternera, pollo, cerdo y la ínclita vegetal que para alegría de muchos ya se ha convertido en obligatoria en toda hamburguesería que se precie (aquí en base a un falafel). Varios entrantes y postres artesanos que esta vez no probé porque me pasé con la comanda. Y es que otra cuestión a considerar y que hay que valorarles mucho o muchísimo es que con la hamburguesa ponen un vasito de patatas. Sí amig@s, no lloren, vienen incluídas en el precio y hacen posible que no tengas que pedir nada más con tu superhamburguesa. Pero yo lo hice, por ustedes, para que viesen hoy algo más. Veamos.

Al llegar a Anauco sabía qué iba a pedir porque su web no está nada mal y porque no tenía claro como sería la ración cortesía de patatas. Así que fui a por unos aros de cebolla, clásico acompañamiento, y aunque estimables en cantidad tal vez algo pasados de aceite. No quedó ni uno, eso también, pero la cebolla se hacía difícil de encontrar a veces entre el frito y hay que decirlo. En otra ocasión probaría una alternativa si fuere menester.

Pero no habíamos ido a Anauco a comer vegetales fritos. Veamos la hamburguesa. Me decanté por la 007 (?¿?) dejando para otras ocasiones otras opciones más tropicales como la que lleva chutney de piña o la de boniato u opciones más sui generis como la de hash brown. Watermouth. En todo caso aquí ven mi elección junto a ese vaso con patatas de las buenas, también caseras como manda la tendencia. Una carne de alta calidad, jugosísima en boca y que ofreció grandes momentos orgasmáticos.
 Plano cenital para observar con detalle que no tienen cerveza artesana y tuve que pedir una industrial. Al menos no de las cansinas que se pelean por la puñetera petanca.
 Aquí un close up superclose para observar unas patatas fritas de verdad. Que se las traen con la hamburguesa!!
 Y aquí la maravilla del día. Una hamburguesaca (unos 8€) con un pan de los que no se rompe y lo aguanta todo, tuneado con sésamo y amapola. Aguanta hasta un huevo frito. Y bacon. Casi nada. Pedí que la hoja de lechuga fuese grande para compensar. 
No se puede ocultar que me gustó mucho Anauco. Fuera de circuitos hipsterianos y pretensiones artificiales se dedica a ofrecer buenas hamburguesas en una zona peligrosa para dejarse caer en temporada alta. La inagotable fuente del turista despistado que se traga un Paella d'Or a la sombra de las grúas es una tentación demasiado fuerte. Y los que aguantan en el barrio ofreciendo calidad tienen nuestro respeto (como los amigos de Bardeni en otro nivel). Anauco es hamburguesa y televisiones para ver deporte. 
Anauco es una hamburguesa de categoría sin más.
Y me pareció que la gente que lo lleva se merecen estos elogios.
Volver.


15.3.14

BIERCAB. El Paraíso cervecero terrenal.

BIERCAB, Muntaner esquina Consell de Cent, Beercelona (el juego de palabras no es mío).

Locales donde envenenarte a base de mala cerveza los hay a miles. Por suerte cada vez más van surgiendo locales irreductibles que nos ofrecen alternativas en las que encontrar algo diferente. No siempre alternativas buenas, pero sí alternativas a la cerveza industrial del montón con la que convivimos desde edades muy tiernas. No es este el lugar ni la hora para hablar del fenómeno artesana o industrial ni de todo lo que implica (se intentará hacer en algún momento), pero son fechas pre Barcelona Beer Festival (11-13 abril) y nos estamos poniendo muy cachondos ya con el tema.

Por eso hoy les traigo el que seguramente es el local junto a L'Espumossa al que más veces acudimos a disfrutar testeando novedades, locuras en forma de cervezas o cervezas consolidadas de las que siempre buscamos cuando salimos. Ya pasó el tiempo de la mediana y la cerveza cool del momento. Queremos sabores y colores diferentes de una vez por todas. Y en Biercab hay de todo. Tanto como treinta tiradores de cerveza artesana en los que siempre van a encontrar algo que les guste (y que pueden seguir en tiempo real en su web). Que no se va a parecer a nada de lo que conocen, por suerte. Pero no sólo eso. En Biercab se puede comer mucho y bien. Una oferta variada que va desde la hamburguesa al ceviche, pasando por bravas, bocatas e incluso verduras de esas sanas. Un placer en todos los sentidos. E intentan utilizar cerveza en los platos siempre que sea posible (salsas, por ejemplo).
Oferta variada y con garantía. El cocinero principal viene del Tanta y se nota en esa cocina a la vista que tienen. Han invertido mucha pasta en un local que es bonito y funcional. Y en el que se come bien y se bebe de maravilla. Tardes épicas que resucitan muertos por comas etílicos a quintos.

Comentar también que a veces los jueves hacen eventos con determinadas cervecerías y ocupan los treinta tiradores, o casi, con una única marca, para deleite de entendidos y pretenciosos del montón entre los que nos encontramos. La última a cargo de Mikkeller fue bestial. Sin más.

Hemos ido muchas veces y hemos picoteado muchas y diversas cosas, pero hoy les traigo una de las últimas cenas que nos empujamos mientras bebíamos como hijos de Harald Bluetooth.
Comentar que tienen la amable y loable costumbre de ponerte una tapita con lo que consumes (al menos entre semana) y se agradece mucho. Aquí por ejemplo unas chistorras que quitaban el sentido, aunque van variando y pueden encontrar alitas de pollo o ensaladilla rusa. Depende del día.
Luego tienen unas dignísimas bravas de estilo (podría decir arolesco pero paso) danilechuguesco en lo que lo peor era el precio. Ahora han bajado algo ese precio respecto a la apertura del local, pero siguen estando bastante bien como conjunto. Efectivas, sabrosas. Y son bonitas.
Como cena en sí iniciamos con la elección para el pequeño de la casa, unos nuggets de pollo que no eran tales. Era un buenísimo pollo empanado acompañado de salsa de tamarindo, desconocida para mi, y que resultó curiosa y picante a partes iguales. Aunque tirando más a picante. Bien.
Otra opción fue el timbal de pimientos escalivados, de diferentes colores, con queso de cabra y mezclum de frutos secos, con piñones incluídos. Una opción contundente que deleitó hasta extremos semidesconocidos a la afortunada neoyorkina que me reveló la palabra bageliana.
Yo elegí una hamburguesa. Miren, tienen montones de opciones diferentes y era difícil escoger, pero cuando te ponen una hamburguesa de peus de porc, pues tienes que probarla. Porque sí. Porque no es común y porque no puede estar mal. Y no lo estuvo. Sabe bien Dionisos que no le estaba. Algo liviana pero poderosa en sabor y sobre todo jugosidad. Faltaría menos. Hay que ajustar algo más la relación peso-precio (en general, no con ésta específicamente), pero volveré otro día a buscar otra diferente. Curiosidad.
Como plato para compartir, el ceviche de corvina. Muy bien, al nivel de los grandes. Sorprende meterte un ceviche en una cervecería rodeado de tipos bebecervezas y hamburguesas, pero aquí lo rompen. Esa leche de tigre es sí o sí. Platazo. Sano y que aleja todos los males. Hemos hecho de minibagel un amante del ceviche y eso me gusta mucho. No se lo pierdan. Más cervecerías con ceviche, carajo!
De hecho, queremos más cervecerías!! Y mejor comida en ellas!! Y las iremos viendo. Al tiempo.