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25.4.15

SANTA CEVICHE. Religión peruana pagana.

SANTA CEVICHE, Hostafrancs de Sió 11, Hostafrancs, Sants y el Muro más allá de Plaça Espanya.

No pude llegar más tarde a la burbuja mainstream del ceviche porque me fue imposible. Durante meses me resistí a caer en el babeo general barcelonés ante el descubrimiento y el advenimiento de las cocinas del Perú a nuestra tierra. No por desconfianza hacias las mismas sino por rebeldía ante el adocenamiento. Los mismos que critican la tendencia cuando no les conviene, digamos hamburguesas, caían rendidos y nos contaban las excelencias del ceviche pontificando sobre ídolos estrellados que acababan de conocer. Aborregamiento puro y duro que había que dejar pasar. Y eso hice. En cuanto el soufflé empezó a bajar, me apunté al carro para ir a contracorriente y descubrir a los gurús que igual el Tanta no era ni la única ni la mejor opción para conocer esas cocinas peruanas. Obvio que no fue faena mía en exclusiva, pero aquí escribo yo y me pongo las medallas que quiera, aunque sean de mentira.
Así, tras entrar en el mundo del ceviche de mano del mejor menú mediodía del 2014 y de mi local cervecero de cabecera, recorro la ciudad en busca de leche de Tigre cual poseso. Dame Leche de Tigre debería ser registrado como nombre de un local o de un grupo punki (una coma mal puesta podría convertirlo en el título de una peli X), ahí lo dejo. Y con la inestimable ayuda de una buena amiga peruana consigo información fiable de locales a los que dirigir el ojo de Sauron. Y me dirigí un mediodía a Hostafrancs, que parece que está muy lejos pero no. Hay signos de civilización, llega el metro y sigue siendo Barcelona. 

Santa Ceviche es un pequeño local de unas 8 mesas y una pequeña barra decorado barrocamente con un estilo muy colorista y lleno de imágenes religiosas de vírgenes del Perú y similares. No es un ambiente nórdico pero lo prefiero a los ambientes violanescos que sobresalen en el iletrado snobismo condal. Carta no muy extensa, menú mediodía a 11 maravillosos euros (no hay carta en ese momento por limitaciones de cocina) y gente humilde y agradable dispuesta a ayudar en caso de dudas al respecto de las maravillas que se ofrecen.


Para empezar, Cancha divina Patrimonio de la Humanidad. Esto sí que es maíz tostado de verdad y no el de Churruca. Te puedes comer dos kilos picando como una gallina. Salado, crujiente, tostado. Imprescindible en cualquier peruano auténtico que se precie. 

Del menú, dos platos y postre. Primero, Ceviche como debe ser. De mero como suele ser cuando es de menú y más que recomendable. Potente, generoso, gustoso, con su camote radiante (lo que vendría siendo el boniato alike) y el choclo que es la vida junto a la cebolla morada que le da ese toque final. Maravilla en menú, necesario si están por la zona. Alto nivel sin ser de Gastón ni de la Panda de los 5 ni falta que le hace.

De segundo, como contraste a la comida sana, Chicharrón de cerdo (o chancho) que quita el sentido y sigue siendo sano porque lleva más cebolla y tomate y eso es como ensalada. Luego lleva carne de cerdo y un ají amarillo sabroso que invita a mojar mucho pan (mejorable el que ofrecen pero entendible por el precio del conjunto).
Se percibe ese semirebozado maravilloso... Tal vez un punto menos hecha la carne y algo menos dura hubiese quedado mejor, pero la maravilla es igual. Un plato también necesario e increíble, sin más.
De postre una tarta de manzana de pasta extra fina y manzana lustrosa con mucha canela. Lástima no tener un pie de limón con su merengue para redondear el espectáculo. Pero no se pueden quejar del show. No, no y no. Además estaba muy bien, no se puede negar tampoco.
Al final la cuenta son 11€ y viene en esta cajita vintage tan cuqui. Me gustó, mira tú qué cosas. Por poco no me la llevo...
En definitiva, un local sin pretensiones como nos gusta aquí, con un menú más que fabuloso y que aúna calidad y precio más que asequible. Ideal para entrar en el mundo del Perú y sus cocinas. Sin mamonadas ni marketing ni social strategy. Dando buena comida. Disfruten.

27.4.14

Días de arroz, bagels y otras guarradas del montón.

Semanas sin tiempo para visitas o posts al uso. Semanas de eclectismo gastronómico y de visitas desenfrenadas a la nada y de las que nada queda. Semanas en las que toca recuperar experiencias atrasadas para poder seguir avanzando. Tardes de domingo de rococó bloguero innecesario para decirles que hoy tenemos post de recogida con detalles que les van a gustar. Visitas de las últimas semanas que nos dejaron un gran sabor de boca y que se hacen merecedoras de ser mencionadas.

- NORTE en la enésima visita del año. Volver, volver y volver porque lo hacen de maravilla y se merecen todo lo bueno que podamos decir de ellos. Cambiando platillos con los cambios de temporada hay que rendirles tributo siempre que haga falta. En este caso el arroz de Pals con gambitas que era maravilloso. Con esa textura tan característica del arroz empordanès un plato bien ejecutado, al punto de cocción y de sofrito sabroso. No se escatiman piropos porque no escatiman en producto y se nota y agradece. Siempre hacia arriba.
(Norte es un clásico de los posts de miscelánea en el blog)

- SERRAJÒRDIA en Pins del Vallès* es una panadería-pastelería-cafetería muy a tener en cuenta. Lo hacen todo bien y puede llegar a ser adictiva si no se controlan. A unos maravillosos croissants de chocolate blanco (hereje orgulloso) y pasteles de todo tipo, en las últimas semanas han añadido al catálogo el BAGEL. Y es un bagel bien hecho, espeso, contundente como manda la tradición secular judía. No un sucedáneo para salir del paso. Salen airosos aún no siendo Be my Bagel pero saludamos la iniciativa porque arriesgan en territorio pagano y lo hacen muy bien. Larga vida.

*No siempre tienen, vigilen que pueden encontrarse con que ese día no hay.

- BODEGA MONTFERRY en Sants como nuevo clásico y ejemplo de las nuevas viejas bodegas tradicionales barcelonesas. Son gente nueva en el negocio en la piel de una bodega con décadas de experiencia y miles de vermuts servidos. Somos los vermuts que hemos hecho.

En esta ocasión les traigo una novedad que está arrasando desde que hace unas semanas empezaron a cocinar en esa pequeña trastienda de la que disponen: las patatas Montferry que vienen a ser una libérrima versión de unas bravas de siempre, pero como pueden ver diferentes. Gajo largo, piel, muy hechas casi crujientes y una salsa especial secreta que se adereza con romero seco. Es una combinación ganadora que se ama desde el momento en que te metes la primera en la boca. Cuando haces pop ya no hay stop montferriero. Y las puedes acompañar con cerveza artesana de tirador porque son unos putos cracks.

- O'RETORNO y el eterno ídem al lugar del crimen del pulpo porque no es fácil encontrar baretos tan auténticos en los que el propietario/jefe/encargado tenga fotos colgadas en la pared con los Morancos como uno de sus momentos vitales más álgidos. Pero aún sin eso este local es de nuestros preferidos y volvemos asiduamente. Por su pan con tomate, las navajas, su pulpo espectacular y los callos que más me gustan en la ciudad. Expuestos en una de esas bandejas en las que la salsa ya fría se solidifica convirtiendo el conjunto en una gran bandeja de gelatina lista para cortarle un trozo y llevar a calentar tu ración. La liturgia de la grasa que no creo pasase una inspección de Chicote. Pero fuck Chicote y que nos quiten lo bailao.


- OVAL pero hoy no va de hamburguesas. Va de sus nachos con queso que son la guarrada que más nos gusta en este momento y por la que podría llegar a matar o incluso hacerme vegano. Volvería cada día a por este conjunto de tan mala pinta fotográfica pero de sensación en el paladar a la altura del Valhalla norse. Queso a cascoporro, nachos tex-mex sin complejos ni autenticidades étnicas y jalapeños XL para todos. Una RCP brutal para un plato que debería ser faro para los que intenten hacer lo mismo pero se quedan en el intento. Tan bueno que casi le perdonamos el perejil en la hamburguesa que viene luego.

Ya ven que es un dossier en general poco sano pero de muchos placeres y diversión orgásmica asegurada. Créanme que no seberían arrepentirse de hacer estas visitas y si lo hacen siempre será por su culpa, por supuesto. 
Saludos bagelianos desde el Hades gastronómico.


*Sí, es Sant Cugat del Vallès. Pins era su nombre durante la II República. Cosas.

20.4.14

TERRA D'ESCUDELLA. Terra i llibertat en Sants.

TERRA D'ESCUDELLA, C/Premià 20 en Pl. Osca, República de Sants bien al centro.
 Hoy toca post de semana santa, así que vamos a por lo más alejado del nacional catolicismo que he podido encontrar en el archivo.
Terra d'escudella es un local de Sants de marcado ideal independentista y con vocación de centro social por y para el barrio. Y donde la religión me temo les importa lo mismo que a mi. Es decir bien poco. Aunque igual me equivoco más que Poncio haciendo este juicio. En todo caso les recomiendo su usuario de Twitter para que estén al día de todas las #revoltescatalanes de las que soy muy fans. En concreto tengo debilidad por las efemérides de ataques a Virreyes u Obispos y esas cosillas, pero es que uno tiene instintos asesinos que no siempre se pueden reprimir. Pero hemos venido a hablar de comida.


Conocía Terra d'escudella por algunos grandes bocatas que nos habíamos agenciado alguna vez pero me faltaba probar su cocina de raíz tradicional, evidentemente, catalana como acompaña al nombre del local y a su filosofía. Cuando anuncian sus menús en Twitter suelen salir escudelles, carn d'olla, fideus a la cassola y un largo etcétera. Los jueves, paella como mandan los dioses. Menú a 9'65€ sin pretensiones, fácil, humilde y de cantidades generosas. Sin trampa ni cartón, local lleno y a seguir apoyando la causa. Como muestra de su generosidad, la "copa" de vino de la casa que entra en el menú. Casi nada.
 Escogimos cuatro platos diferentes para testear la oferta, y aunque ya digo que no esperen maravillas tecnoemocionales, el conjunto es sólido como para no importarnos repetir en caso de posibilidad futura.

De primero opción lentejas con verduras y comino. Muy bien. Plato sencillo a recuperar en los menús off pretentious y con un fuerte toque de comino que le daba un aire diferente y personalidad propia. Excelente opción veganil (si el caldo no llevase carne, obviamente).
 Yo escogí un plato del día fuera de menú que versionaba otro clasicazo catalán como es el Trinxat de orígenes pastoriles. En este caso también opción vegana con patatas y acelgas. Nada de cerdo, cansalada free. Evidentemente no le hubiese hecho ascos a una ración carnívora, ya me conocen, y puedo decir que ha sido la ración más grande jamás tomada de acelgas fuera del comedor escolar en los 80. (Siento la propaganda de refresco al fondo)
 Los segundos pincharon algo por una mala elección. No en este caso con el pollo con higos acompañado por una guarnición de calabacines asados, sino por la otra. Ésta fue una elección correcta, sabrosa y con una de esas salsas de las que se tiene que mojar hasta que el plato chirría. Buena opción y detalle curioso el de los higos puesto que no son un producto demasiado común en los platos de la capital en estos días. Bien.
Y aquí el error de la jornada. Las croquetas que no parecían caseras porque no debían serlo y que no tenían ninguna gracia en sí mismas. En lo que sería la vulgarización de la croqueta como siempre hemos conocido. Lo digo porque siempre se la ha considerado un producto ramplón, de sobras y de sobra, de fácil manufactura y consumo no exigente. Y como en casi todo en algún momento habrá que hacer una revolución y crear "croqueterías premium/gourmet" para que algunos nos puedan clavar 5€ la unidad. No hace falta eso, pero tampoco es de recibo la croqueta industrial en menú casero porque el ninguneo del producto no juega a favor de nadie.
Demasiada diatriba para que luego sí que fuesen caseras. Pero al menos no lo parecían y así ya me puedo pedir ser el inventor de la tendencia croquetil del año que viene, apunten.

 Un detalle a considerar con los segundos es que puedes elegir la guarnición a tu gusto entre una oferta diversa. Muy bien.
Para los postres otro clásico catalán como el Mel i Mató, en versión muy correcta 
 y un pastel de queso vulgaris que no pasará a ningún tweet de recuerdo. Simplemente para cumplir su función faneguil.
En definitiva un local de menú diario sin florituras pero eficiente, y de marcada filosofía catalanista y preocupación social. Nos gustan ellos y nos gustó su menú català. 

Llarga vida al TDK de Sants.

13.10.13

BODEGA MONTFERRY. Sants y el esplendor bodeguero genuino.

BODEGA MONTFERRY, C/Violant d'Hongria a la altura dels Jardins de Can Mantega, República de Sants.

La Bodega Montferry es una bodega de las de verdad, de las de tradición y rancio abolengo. Tan rancio como el vinate que antiguamente servían, sin duda.
De las de antes con barricas y con croquetas. Con vermut y sin cartón piedra. Con personalidad y con un elevado potencial para el éxito.


La Bodega Montferry es un local de amigos y para amigos, un punto de reunión de referencia en Sants desde hace semanas ya sea para hacer un vermut o para ir a comer. Sean tapas o bocadillos nivel bíblico. No pueden perderse sus creaciones bocatiles o se estarán perdiendo un trozo de vida que no vuelve. Desde el bocadillo de croquetas al bocadillo de embutido de cap-i-pota pasando por el de fricandó, es un viaje entre la épica y la mística del noble arte de hacer un bocadillo como manda el señor de Sandwich. Bueno, ése es un fracasado wannabe si lo comparamos con lo que estamos hablando.

Es uno de esos locales que entran totalmente en nuestros humildes objetivos de limitada promoción, gente que arriesga en momentos difíciles, locales de alta calidad alejados de ruido mediático y efervescencias artificiales. Honestidad, sinceridad y buen hacer. Jóvenes que recogen el testigo de décadas de buen hacer y de creación de tejido social. La vida del barrio a través de la bodega, de su vino a granel. No puede morir, revive.
Además, muy buen comer. Fe
de ello dan  los parroquianos que suelen abarrotar el limitado local.


En la Montferry te ponen platillos y tapas sin complicaciones. Pero muy bien hechas y que se disfrutan mucho siempre. Geniales propuestas como el cap i pota o las croquetas de rostit que aquí pueden ver. Las croquetas vegetales a la altura o más.
Somos muy fans de su morro frito porque está hecho al momento y porque no tiene nada que ver con los morros enfurruñados que te ponen por ahí, más tiesos que el culo del David de Michelangelo. Aquí siempre salen calientes, tiernos pero de textura blanda y firme, y sobre todo, saladitos. Pecados a bocados.
Uno de los más epic wins ever lo tienen aquí abajo: bocata de croquetas. No puede fallar. Si te gustan las croquetas y el pan con tomate, pues adelante amigos. No se van a arrepentir. Y además no hay tantos locales que ofrezcan estas maravillas...Exigimos más bocadillos asilvestrados. ¿Para cuando bocata de buñuelos de bacalao? ¿O de aros de cebolla?
El mito del cap i pota, comida de Dioses paganos y Señores del Vermut. Santa mano la que elabora este manjar.
Se especializan además en tortillas atípicas. Unos días con calabacin o verduras varias y otros con pincho moruno, como la que pude comer yo cierta jornada. Muy fans.
Para redondear lo que suele ser una visita excelente y poder realizar un combo perfecto, desde el viernes pasado se han pasado a la cerveza artesana, ofreciendo Tripados y Reservoir Hops de Holz (de Hospitalet de Llobregat) junto a una cerveza del mismo barrio, la propia del local cervecero Homo Sibaris que encontramos a 10 minutos de paseo y que tampoco deben perderse. La revolución está aquí y sólo hay que poner un poco de atención para no perdérsela. Las cervezas de siempre ya no se llevan.
En definitiva un pequeño local al que ir a tomarse algo o a tomarse mucho que es lo que suele pasar. Un local del que seguirán oyendo hablar y leyendo por ahí porque se lo merece. Porque hay gente que trabaja mucho detrás y porque ofrecen experiencias que valen mucho la pena.
Una bodega que dignifica el concepto bodega sin aspavientos. Que tal vez haya puesto de moda el vermut en Barcelona (ups, igual esto no...)

Se merecen una visita y no se arrepentirán de ir hasta Sants si no tienen la suerte de vivir allí. Sants existe y se está moviendo hace tiempo. Al tanto.

15.9.13

SANTA BURG. De burgers canonizables.

SANTA BURG, C/Vallespir 51, barrio de Sants, a tiro de piedra de la Estación de mismo nombre.
Era una deuda imperdonable con el Dios de las Hamburguesas. Era un borrón en el expediente hamburguesil de los Bagel (y aún hay otros). Era un pecado mortal que necesitaba de una bula papal para ser redimido. Pedimos audiencia al Señor de Santa Burg y nos acercamos un día que teníamos una hora para comer. Y nos sobró tiempo. Ya conocen aquella milonga del fast food que es trash food. El fast food no existe. Sólo existe la buena y la mala comida. Y no sólo en locales plasticosos con comida a base de polímeros te sirven rápido.
Santa Burg es el local hamburguesero fetiche del amigo Víctor, de ese blog necesario que es Gastrofilia y del que he "robado" una foto que hay por aquí abajo, con lo que ya sabía que nos iba a gustar porque tiene un buen gusto más que demostrado. Tienen aquí su post correspondiente. 

Santa Burg es un local que al principio nos tiraba un poco para atrás debido al asesoramiento estrellado que recibía, pero ya digo que creí que valía la pena al leer a gente que no se deja engañar fácilmente. Para ser claros, que Santa Burg no es La Royale, aquel engañabobos del Upper Up Diagonal, ideal para snobs cuquiburgers que quieren pagar 20€ por una hamburguesa de no se sabe bien qué.
 Se dice que Santa Burg puede llegar a ser algo más caro que otros locales del ramo. La explicación podría ser que utilizan un tipo de carne de buey Dry Aged, diferente a lo que que sería lo usual, y de una supuesta calidad superior, aunque siempre puede ser un tema opinable. Pero no me voy a meter en eso porque no tengo la más mínima idea. Yo les presento lo que hay y ustedes deciden. De todas formas, el precio no es caro, no lo entiendan mal. Al tener tanta variedad de complementos en la carta y de variedad de bebidas, igual sube algo más la cuenta, pero nada fuera de rango.
Además de esa carne de gama superior, otra cosa nos llamó la atención de forma muy positiva, su apuesta por las cervezas artesanas. Somos muy, muy de cervezas artesanas y ver como cada vez más locales apuestan por marcas que nos encantan, como Fort o Agullons, es motivo de gran satisfacción. Queremos carta de cervezas en más locales, YA. Como las de vino.
 Pero nos ocupa principalmente el buen comer y allá vamos. Pedimos, como no podía ser de otra forma, unas patatas fritas para empezar. Como no podía ser tampoco de otra manera, son patatas de las buenas, de las de verdad, de las que se cortan a mano y se fríen como toca. No comprendo cómo pudimos ser tan imbéciles durante tantos años, comiendo plástico y cosas congeladas de dudoso origen. De verdad, hacer las cosas de forma normal, como me decía alguien del mundillo el otro día, es revolucionario. Son unas puñeteras patatas, ¿por qué no hacerlas como siempre? Pues las de Santa Burg son muy buenas. De ración generosa, y algo más cara que en otros locales, pero de las que te hacen reconciliarte con el mundo patatero. Servidas en cuenco de madera.
Yo elegí una Santa Burg, como iniciación adecuado en la religión santaburgera. Iré probando en sucesivas visitas otras opciones, pero esta me gustó mucho como ya les avancé antes. Ésta es la foto "robada" de Gastrofilia. Mi ímpetu carnívoro de fama mundial me llevó a echarme la hamburguesa en la boca justo en el momento en el que el amable camarero la dejó en la mesa. Y no hice la foto que tenía pensada. A destacar en las hamburguesas eso que es tan importante para que salgan bien: el pan. En este caso, pan consistente y hamburguesa de 150gr que no se cae, no se rompe, no se desmenuza. Resiste.
La acompañante habitual eligió una Santa Chilli, muy sabrosa y gustosa, con ese toque del chilli tan, tan...achilipú? Bueno, ya saben, picante sin ser excesivo y unos bocados celestiales en tan incomparable marco. Carne, chilli y cheddar. Combinación ganadora en el 98% de los casos, como en éste.

Santa Burg es un local no muy grande y que apuesto se llena fácilmente. Tiene televisión y me consta que se puede ir a disfrutar (o a veces no tanto) de los partidos del Barça. A tener en cuenta si buscan una de esas sesiones guarrifestivas de vez en cuando.
Nosotros volveremos a por más, lo tenemos clarísimo. Aunque una virgen presida la sala bajo la televisión.



12.2.13

SHI MAN TO. Vida más allá del Ramen.

SHI MAN TO, C/Galileo con Avinguda Madrid, Barcelona.
El restaurante japonés llevado por el chino Huang, Shi Man To, probablemente no es el restaurante de Ramen artesano más conocido de la ciudad. De hecho, tras la apertura de Ramen Ya Hiro en la calle Girona parecía que el Ramen barcelonés se hubiese inventado por combustión espontánea en ese magnífico lugar del que he leído crónicas positivísimas (y de las que me fío) que harían palidecer a las de Muntaner o Bernat Desclot. 
Pero siguiendo con Shi Man To, es un humilde local de fama más que considerable entre los que se mueven en los ambientes por los que vale la pena moverse. Es decir, que nos fiamos de las opiniones que nos llevaron hasta allí. Incluso el blog Comer Japonés (si necesitan más referencias) le dedicaba un laudo no hace ni dos años comentando las excelencias de esos grandes fideos. Gran Ramen, pero que ya existía al parecer, antes de las largas esperas en la calle Girona.

Éste es un humilde post, como van a ver, pero no me podía resistir a comentarles el descubrimiento, o revelación, que se me hizo. 
Fui con la idea fija de comer udon (fideo grueso), ya que había vuelto a salir más que escaldado del precio pagado en la cadena de mismo nombre por un plato de lo mismo unos días antes. Prometo volver para probar el Ramen, pero lo siento, esta vez iba con antojo.
Así, la comida resultó ser un entrante más el plato principal, cerveza aparte, y salió por unos 18€, distribuidos en 11 del udon más 5 de las niragyozas presentes aquí abajo. Un buen precio. Tienen menú de mediodía a 10€, pero como no había udon, lo descarté. Y les aviso que con un plato principal tienen bastante porque la cantidad es generosa. 


Las gyozas de cebollino, verdura y carne, recomendables. Al parecer también hechas de forma artesanal y que explicarían junto a los fideos que la espera por los platos al pedir fuese más larga de lo deseado. Las mesas a mi lado que se fueron llenando fueron servidas de forma más presta, así que debió ser por ser el primer cliente del día. Normal.

El plato estrella del día: Udon con tempura. Les decía que el plato cuesta 11€. Sí. Pero con dos langostinos en tempura tamaño XL y varios trozos de pimientos rojos y verdes también en tempura que no aparecen en el plato de udon de la cadena antes citada y por el que te pueden llegar a cobrar lo mismo. Un platazo de udon en un caldo sabrosísimo que disfruté como pocas veces junto a una tempura más que recomendable. Ideal. Me encanta esta pasta, qué les voy a contar.
En definitiva una gran experiencia. Valió la pena salir de las cuatro calles del Eixample de siempre y acercarnos a Les Corts a conocer este pequeño local que esconde más de una y de dos sorpresas. Volveremos a por el Ramen, a Baco ponemos por testigo.