23.12.12

Casa Amalia. Recibiendo visitas desde 1950.

CASA AMALIA, Passatge Mercat, junto a Mercat de la Concepció, entre València y Aragó.
La crónica de Casa Amalia es la crónica de parte de la gastronomía catalana de postguerra (o algo así). Un restaurante clásico de tota la vida, con más de 60 años en sus fogones, cosa que per se no siempre tiene que ser necesariamente bueno pero tampoco tiene porque ser malo.
Esos 60 años demuestran saber hacer, pero si no se gestionan de forma adecuada puedes encontrarte en un ambiente más viejuno que tradicional y puede llegar a ser peligroso. En el caso que nos ocupa lo digo porque si bien se percibe la tradición desde la esquina del Passatge, algunos detalles como el estado de algunas sillas muestran esa viejunez mal gestionada. El techo del segundo piso además, da muestras de cómo la altura media de la población catalana ha ido aumentando en las últimas décadas. Vaya, que tengan cuidado que se pueden dar un coscorrón si miden más de 1'80.

Podría mirar la crónica que hice hace algo más de tres años de este mismo local, y calcarla coma a coma. "Lugar de renombre hasta hace unos años, lugar de encuentros faranduleros como atestiguan las fotos de las paredes de la planta baja, clientela de toda la vida a la que se le añaden generaciones más jóvenes o joviales, comida de mercat, lugar de difícil acceso a gente con problemas de movilidad reducida" etc. Vaya, ha cambiado bien poco. Pero ahora tenemos algunas fotos.

Lo cierto es que es un clásico, se come bien y aunque hay detalles como lo de no incluir el IVA en los precios de la carta (se avisa) y lo de las sillas moribundas con tripas abiertas, yo seguiré yendo cuando quiera encontrarme cara a cara con esa tradición para poder decirle "no desaparezcas". La memoria no puede desaparecer, y hay que conservarla. Pero bien.


He aquí el ágape, sin ápice de florituras o moderneces de ningún tipo como podrán ver.

Pan con tomate de lo mejor de la ciudad. Pan rústico y sabroso del que se engulle sin darse uno cuenta. (En la mesa sirven el pan sin tomate, si lo prefieren con, pídanlo antes de meterle mano)
Calamares a la romana como socorrido plato para el acompañante menor de edad. No dejó ni uno, aunque tampoco eran los calamares ni más crujientes ni los mejores del urbe. Bien, aunque algo caros por la calidad que no por la cantidad.
Siempre pedimos las berenjenas fritas, cuando las hay, y esta vez he de decir que más que fritas me parecieron recalentadas de la noche anterior. Demasiado blandas aunque siguen estando apetecibles (y la foto no les haga justicia)
El revoltillo de gambas y setas también es un imperdible a lo Parker Lewis. Otro clásico, sabroso y siempre en su punto que no es otro que el cuasicrudo. Ideal para acompañar con el pan con tomate anteriormente citado.
El TRINXAT. Personalmente es mi debilidad en este restaurante. No se encuentran trinxats de la Cerdanya de forma muy usual en los restaurantes de esta ciudad que visitamos, así que siempre que nos pasamos por Casa Amalia nos cae uno. Esto es la Tradición y la memoria de un país. (En este caso se le añade butifarra negra, lo cual no sé hasta qué punto pervierte la receta original si es que la hubiere)


El tartar de escalivada es lo mismo que el plato anterior, Tradición, pero en este caso con visos de modernidad. Es una delicia total y absoluta, coronada de forma inmejorable con una presencia de calidad como es un buena anchoa. Es otra de las debilidades personales del que les escribe.
Para acabar la comida llegaron unos pequeños mejillones que me recordaron a los comidos no hace mucho en TOTO y con los que no se pueden comparar. A favor de éstos, claro. Una salsa para acabar de mojar el pan que nos quede, cosa que dudo.
Para finalizar y siguiendo con la tradición, un Mel i Mató de escándalo. Aunque creo que algo ha cambiado desde la última visita. No recuerdo esta forma y me pareció que éste era algo más fuerte, más denso. Pero pecaminoso igualmente.
En fin, un restaurante sin trampa ni cartón en lo que ofrece pero que puede salirnos más caro de lo que pensábamos si no caemos con antelación en el tema del IVA. Desde aquí pido una legislación, YA, que obligue a incluir en los precios el impuesto de marras. No quiero tener que estar haciendo cuentas sobre lo que me va a costar ese plato de calamares una vez le sume el IVA. Basta ya de estos trucos para enmascarar precios elevados en la apariencia de precios comedidos. No lo digo sólo por Casa Amalia, evidentemente, pero lo digo aquí porque aquí me he encontrado con el tema y quería hablar de ello.
Para darles un precio aproximado, diría que si se dejan llevar un poco les va a salir a cerca o alrededor de 30€ por cabeza. 

Ustedes le ponen precio a la tradición. Pero eso ya sería otro debate. 



PS: Y los jueves Escudella i Carn d'Olla.




4 comentarios:

hechoamano.eva dijo...

Tienes toda la razón con el tema del IVA. Totalmente de acuerdo en una legislación sobre el tema ya que la precio final varia bastante.

La verdad es que la tradición no debería suponer tan cara aunque si comparamos esos sitios dedicados a la cocina del visto y no visto (vamos que la presentación es solo lo que cuenta pero no te llegas a enterar) pues prefiero pagaar por tradición.

Siempre he visto que el trinxat, si no voy herrada, es con butifarra pero habría que investigar sobre el tema.

Un saludo!
Eva Mª

David dijo...

Hola Eva!

Sobre la butifarra, yo tenía entendido que era más bien con cansalada, algo más tocinero, aunque tal vez sean variantes. Yo lo he visto de diversas formas, y puedo decir que me gustan todas! ;)

Neus. La meva Barcelona. dijo...

Escudella i carn d'olla. Sólo por esto debería sobrevivir. Puede ya que sea difícil encontrar sitios con la cocina tradicional. Es más fácil encontrar un risotto que una escudella...no sabemos vender lo que tenemos, una vez más.
Este sitio me gusta. Merci!

David dijo...

Hay que probar esa carn d'olla!! Que no sabemos lo que tenemos y además aguantamos un complejo de inferioridad espectacular es evidente... :(