2.12.14

OMA Bistró. Las dos caras de la verdad (?).

OMA Bistró, Consell de Cent 277 esquina Casanova, junto al futuro Brewdog Bar.

OMA Bistró es un nuevo local en la ciudad pero antes de ir crees que ya lo has visitado un poco. Reinterpreta (por no decir que sigue la misma estela) el estereotipo de local moderno típico y tópico que se ha hecho norma en esta ciudad. A saber: estética semiindustrial, desconches en la pared, madera a cascoporro, mesas comunitarias para compartir, sofás y muebles en general viejunos, pasteles caseros y cafés virgueros, etc. No me digan que no les suena. Por eso mismo debiera ofrecer algo distintivo y distinto y por suerte lo hace. Para empezar, tienen 6 tiradores de cerveza artesana, lo cual no es normal en este tipo de local (por suerte cada vez más normal). Le sigue el hecho de que ofrece un menú mediodía entre semana más que interesante y acaba ofreciendo BAGELS. Sí, sólo por eso merecía la visita, pero vamos a dejar el comentario para más adelante.
El ambiente en OMA es más que agradable. Servicio atento, buena música, gente con clase como yo y todo eso; una carta extensa y propuestas a priori más que interesantes. Dependiendo del día de la semana tienes opción menú u opción brunch (que no esmorzar de forquilla), quedando éste último para el fin de semana, evidentemente. Y por eso visité el local dos días seguidos, viernes y sábado, para probar todo lo que pudiese y parecer súper profesional como hacen los periodistas de verdad (o eso dicen que hacen que me lo han contao).

Viernes, 13:30h, menú de dos platos, postre, agua y pan. 12€Impresión general, muy correcto. Recomendable sin duda por su calidad y relación con el precio que aún sin ser barato cumple con su cometido y la experiencia es más que satisfactoria. Comprobarán que falta el segundo plato (profesional, ja!) por un error con la foto que creía haber hecho. Vayamos.
De primero, un risotto verde muy curioso que no era ni albahaca ni plancton a lo Ángel León. Debiera ser rúcula, pero no era amargo...Da igual, como esto es un blog no tienen que tener tampoco toda la información precisa. Lo rojo eran tomates cherry que siempre visten mucho. Parmesano detallista.
 De segundo un estimable pastel de carne con aspecto de lasagna y textura de puré de patatas trufado con carne con tomate. Y mucho queso. Me encantó y es una lástima que no lo puedan ver. Me cuentan que las lentejas que se ofrecían ese mismo día eran muy buenas también...

Para probar algo más de la oferta escogí una minihamburguesa, pero no acabó de estar a la altura. 3€ por un bocado poco interesante, poco sabroso y que además era acompañado por unas chips algo fuera de forma...

 No vale lo que cuesta, sinceramente. Y no es muy atractiva visualmente para lo que se estila en estos tiempos.
 De postre una crema catalana que me satisfizo como los dos platos anteriores del menú y que no tenía exceso de azúcar quemado.


Sábado, 13:15h, prueba de bagels y pastrami.
Si el día anterior se saldó con una experiencia más que positiva en lo referente al buen menú probado, el día de autos fue algo más confuso. Digo confuso porque si bien la experiencia a nivel gastronómico no tiene pega alguna, hablando en términos generales fue una pequeña decepción. Principalmente por un pequeó pero importante detalle: el precio. Excesivo desde nuestro punto de vista. Lícitos y con algún sentido, pero fuera de mercado según mi humilde opinión de comedor de bocadillos. No me gusta pensar que se traslade al hype del producto X un sobrecoste para el consumidor que vaya destinado a pagar la inversión en el local (cosa lógica), pero a veces nos pasamos, y según lo visto... No sé. Grandes bocadillos, grandes por altos, precios. Veamos.

Miss Bagel optó por el clásico bagel con salmón, aderezado en esta ocasión con unos fabulosos huevos benedict no monacales con su salsa holandesa y demás. Son bagels de Be my Bagel y se nota. Muy buenos. Buen salmón, buenos huevos, gran plato, pero 11€. A mi modo de ver, demasiado. Aunque en Picnic tenían benedict a 14 y se llenaba (ahora seguramente sigue haciéndolo).

Para mi, el sandwich de pastrami. Ya saben, demasiado tiempo sin aparecer por aquí, y yo por ustedes lo que sea. Un buen bocadillo, algo pequeño para mi gusto y lejos de las cantidades neoyorkinas, pero sabroso. Pastrami, cheddar no fallan jamás.
 Pueden ver bien el tamaño. ¿Cuánto creen que cuesta?
12€. Ustedes mismos, pero para mi, y repito para mi, es un exceso. Grande. No diremos nombres aquí pero se encuentran bocadillos similares, por no ser muy agresivo en la comparación, a unos 4€... Fuera de mercado. Ya no hablamos de un producto hiperdesconocido metido en pan de oro. Pastrami haberlo haylo y el pan es normal. Ese precio es un cazamodernos despistados estirados en un sofá. No volveré por el bocadillo.

Y podría volver por el menú, o por sus tartas, o por sus cervezas artesanas a 3.50€, pero no por sus bocadillos. Yo al menos lo tengo claro pero vayan y prueben. Tal vez no lo encuentren tan alejado a sus bolsillos y estoy en un error, como casi siempre.

Resumiendo, una experiencia de dos caras, positiva en el menú, no tanto por el precio en sus bocadillos. Local nuevo a probar. Pasen y nos cuentan.



PS: Ojo a la manzana de la cerveza artesana: OMA con 6, Biercab a punto de doblar sus 30 y Brewdog que se acercará según parece a los 20. Casi nada.

3 comentarios:

Anna Simó Artola dijo...

Habrá que mudarse a la milla de la birra, no cree??

David Bagelman dijo...

Por suerte no me queda lejos!! Peligro!!! ;)

Miriam dijo...

Además de la decoración hipster-guay también estáas muy extendido las cazuelitas cuquis pero de raciones irrisorias a precios desorbitados.