31.8.14

TRILOGÍA DE NUEVA YORK (+1): PASTRAMI.

Tercera hoja del Diario. Tercera entrega del Dietario de un bloguero en Nueva York. Tercer post sobre la Ciudad que jamás deja de oler a comida.
En la tercera ocasión, la apoteosis. Para otros, el Apocalipsis.

Es seguramente la entrada más sorprendente y espectacular. Una entrada sobre raciones de proporciones bíblicas y exageradas tal cual es la Ciudad de la que hablamos y nos sentimos parte. El exceso y la Gloria, el éxtasis de ese gran desconocido pero miembro de la familia como es el Pastrami. No toca hoy hablar del producto y sí de lo que conlleva el mismo. El imaginario colectivo nos sitúa el bocadillo de pastrami en las películas de mafiosos italianos. Nos lleva en demasiadas ocasiones a pensar en el origen italiano del producto, pero nada más lejos. Esa ternera ahumada, prensada y especiada viene de esa maravillosa Europa Oriental que nos es tan cercana y que tanto desconocemos. No es hasta que la cultura gastronómica europea, principalmente judía, se traslada a Nueva York a través de infinitas migraciones, que empezamos a vislumbrar su grandeza. Y nos llega gracias a Hollywood o a la HBO. Y empezamos a tener ganas de probar esa delicia. Y poco a poco vamos llegando a él; a una versión, no al original, porque llegar a lo que van a ver aquí es tarea imposible por ahora.

Les traigo un par de muestras del pastrami neoyorkino tradicional. No hubo una tercera porque fue imposible entrar al Carnegie Deli por culpa de unos turistas borregueros que se agolpaban en la puerta (…) pero ya nos hicimos a la idea de la magnitud de la maravilla con estas dos visitas. Dos clásicos, aunque uno mucho más conocido y visitado que el otro. Un error, en mi opinión, como suele pasar.

2n AVE DELI (33rd St & 3rd Av)
Este deli es un clásico. Seguramente la marca más auténtica que queda en NYC.
Hace 8 años en una anterior visita a la ciudad nos encontramos con que el 2n Ave estaba cerrado. A saber; les habían subido el alquiler y no podían seguir pagando el arrendamiento en la 2a Avenida. ¿Les suena? Pero la ciudad no podía permitirse el lujo de perder el local judío con más encanto de Manhattan, y recientemente han abierto en esta nueva localización. Éste es un local punto de encuentro de intelectuales, artistas y gentes de bien de la ciudad, que toda la vida y de generación en generación han pasado buscando un pastrami de calidad superior que jamás defrauda. Deli de rancio abolengo y garantía.

Un icono histórico, memoria viva de la ciudad. Restaurante, cafetería, charcutería. Todo en uno.
Como pueden comprobar en la carta el pastrami no es un producto barato. Menos aún en un local con esta solera, y el sandwich puede salir por cerca de 20$, pero qué sandwich...
Al principio te ponen un poco de coleslaw y pepinillos como entrante, cortesía. Pero veníamos con hambre y no conocíamos aún el bocadillo en sí... Así que pedimos otro clásico judío askenazí como es la knish o potato knish. Una especie de relleno de puré de patata que se hace al horno y que pueden encontrar en versiones mucho más humildes en puestos callejeros por la ciudad. Aquí, con su mostaza y su cuchillo que llega así tal cual a la mesa.
Y aquí el magno sandwich de pastrami. Tal cual, sin artificios y que deben multiplicar por dos puesto que aquí sólo ven la mitad del mismo... Maravilloso. Un pastrami increíble, suave, sabroso, nada pesado y que como ven viene en abundancia. No se respira miseria, no. Pan a mejorar.
Aquí junto al otro bocadillo pedido. El Kosher Club, por encima de los 20$ al llevar pastrami de ternera y cantidades ingentes de pavo. Muy fácil de gestionar con las manos como pueden imaginar.
Como suponen hay que vaciar un poco el sandwich para poder agarrarlo con fuerza, y eso sí, una vez agarrado ya no se escapa.
Detalle de un pastrami muy diferente al que encontraremos en el siguiente y mucho más popular local. Cada uno debe tener su receta propia. Para que se hagan una idea, el pastrami se sirve caliente, como carne que es, y no es en absoluto un fiambre/embutido frío cuando lo pides en estos locales.
Aquí el Kosher Club triple sandwich. Maravilloso, aunque se podría mejorar un poco la sequedad del pavo. Porque compararlo con el divino pastrami es obsceno.
A remarcar también en la experiencia la simpatía del manager del local, que te hace sentir como en casa, rodeado de neoyorkinos de verdad comiendo pastrami de verdad.

KATZ'S DELICATESSEN (East Houston & Ludlow)
Muchos días después, evidentemente, llegamos al mundialmente conocido Katz's Deli. Otro mundo, otro concepto; el Disneyland del pastrami neoyorkino por culpa de Meg Ryan, su orgasmo fingido y el empanado de Billy Crystal. Un local tamaño XXL, una cola para pedir XXL y un sistema de tickets para poder salir del local algo extraño. Te dan un ticket en blanco y lo llevas al mostrador, donde te anotarán lo pedido. Al salir se entrega y se paga. Pero todo el mundo recibe uno y aunque no lo utilices porque vas con alguien tienes que entregarlo al salir. Vigila no lo pierdas!! Al parecer, si pasa, hay problemas y multa. Se ponen muy duros... Así, ya entras un poco de lado. Por suerte, se come de forma espectacular...
Katz's es una experiencia bastante brutal y no se puede negar. Un festival en toda regla. Sandwiches alrededor de los 20$ como en el anterior local (algo más caro) y raciones XXL en el Templo del Pastrami por antonomasia. Si van no pueden salir decepcionados por lo que coman. Tal vez por el precio, tal vez por la aglomeración, pero la experiencia vale la pena.
Este pastrami, a diferencia del 2n Ave, es algo más grueso y carnoso. Una maravilla carnívora con su exterior chamuscado por el proceso de ahumado que dura horas y que realizan en el mismo local.
Y como pueden ver en la foto, diferencias. En esta ocasión pedimos un Reuben, con Corned Beef que es similar al Pastrami pero sin ahumar y con menos especias. Para que me entiendan es como esa ternera que se añadía en el cocido y que era tan jugosa, desmigándose al tocarla... Pues eso, en un bocadillo. Cómo sabe esta gente.
Se le añade queso, col fermentada (chucrut) y una especie de russian dressing y listos. Una maravilla total, sabrosa, espectacular. No se puede pesar pero estos bocatas deben pesar cerca de medio kilo cada uno. Dos mitades, ideal compartir. O llevarse las sobras en un doggie bag como hicimos, por supuesto.
Bocadillazos, sin más. Eso es una falda y no las mini.
Holocausto caníbal total. Si tiene buena pinta, que la tiene y no lo nieguen, en boca es aún mejor. Una bestialidad entre pan de centeno. Tan bestia que hasta el sandwich de Tuna salad es gigante... Otra maravilla, más sana, supongo que la otra.

 Para beber, agua del grifo, como mandan los cánones newyorkers y la economía de guerrilla del turista de medio pelo. Estética kitsch y ni rastro de Meg Ryan y Billy Crystal, por suerte.

Conclusión:
Dos bestias del Pastrami. Un cuerpo a cuerpo de vacas sagradas de varias toneladas que acaban en un bocadillo como pocos en el mundo. Es difícil dilucidar dónde se debería ir si visitan NYC para comer pastrami. Por mi parte, y lo siento por los fans, si tuviese otra oportunidad y tuviese que elegir preferiría la humildad y autenticidad pausada del 2nd Ave antes que la locura turistera de Katz's. Maravillosos los dos, pero existe una especie de jerarquía inexplicable de uno sobre el otro. Debe ser la ausencia de turistas y la presencia de clientes que cada semana se pasan a desayunar por el 2nd Ave. Larga vida a los dos, ahorren para esos bocatas y no se los pierdan.
 
EXPERIENCIAS con mayúsculas. Por el pastrami uno se podría plantear volver a NYC. No haría falta nada más.



PS: Ya queda el bonus de NYC. No sufran, esto ya se acaba.

4 comentarios:

divka dijo...

100% de acuerdo con: "la ciudad que no deja de oler a comida" no se tu, pero yo lo acabé pasando mal. Estuve 8 días y al final ya me daba asco y todo.. toooodo olía a comida. nonstop y mira que habian opciones veggies para casi todo pero ese constante olor a hot dog me puso enferma xD
Yo me puse fina a bagels, no te lo voy a negar.. hamburguesas y pastramis no me matan demasiado.. esos rellenos son para gente hecha y derecha, como tu... :( no fuiste al gray's papaya?
un saludo!

David Bagelman dijo...

Yo no lo pasé mal para nada... Me quedaría a vivir sin pensarlo!! :P
Solidaridad bageliana, muy bien. Con lo que te van los veggies ya es un avance que fueses a por el pastrami!! Al Papaya no porque no coincidió ningún día lo de pasar por delante a la hora de comer, pero bueno, ya hice un Nathan's que viene siendo equivalente ;)

Gracias por el comentario!!

Montse {Rhu and Sam} dijo...

Jo tampoc mato per un pastrami però el 2nd ave deli me l'apunto per si algun dia hi puc tornar... NYC és un d'aquells llocs que algun dia repetiré, però a viure només m'hi quedaria si tingués pasta, sé per experiències d'amics que allò és 'durillo', sobretot si tens canalla...

XaviS dijo...

Del primero no puedo decirte nada (pero me lo apunto!!) y de Katz's mi experiencia fue muy buena. No encontré a Sally pero si un montón de gente jejejeej. Curioso el sistema de colas como comentas. Ese día queríamos hacer un picnic con mis padres en Central Park así que fui a recoger un take away no sin antes inspeccionar el local y hacer las fotos de rigor :D. Y embobado viendo como preparan los bocadillos, se me hacia la boca agua. El precio queda compensado con la calidad y la cantidad. En nuestro caso probamos los bocatas de pastrami en dos tipos de panes y con su mostaza, sus grandes pepinillos y deliciosas patatas :D Hay que aprovechar los buenos momentos y disfrutarlos!! Central Park + Katz's + familia = Excellent!!