11.6.13

IGUELDO. Lección de clase desde San Sebastián en pleno Eixample.

IGUELDO, C/Rosselló con Enric Granados, Barcelona.

Mucho tiempo ha pasado desde la última actualización carnívora a la caza de la hamburguesa divina. Demasiado tiempo sin escribir de forma seria, sosegada y sin fundamento. Pero venimos a ponerle remedio porque se lo debemos y el debate empezaba a estar en la calle. De hecho, casi hacemos una rueda de prensa para explicarnos y anunciar que nuestro gran mérito había sido acabar con la hegemonía de Philippe Regol. Aunque fuese mentira, claro, pero es lo de menos. En todo caso, aquí estamos porque hemos venido.

Hoy nos vamos a un restaurante que va a inaugurar otra etiqueta en el blog. La inaugura pero no es el primer restaurante que la merece. La etiqueta va a ser #paraquetelleveninvitado. Creo que queda claro. Saben que somos un blog humilde en el que dificilmente encuentran locales que se salgan de un presupuesto de 20€ más o menos, pero si algún familiar o análogo te quiere invitar a un sitio más caro, pues vamos. Y aprovechas para hacer una entrada algo diferente a las que acostumbramos en los últimos tiempos.

La aventura de hoy nos lleva al Igueldo, en pleno Eixample y no en San Sebastián. (Aunque nos gustaría y tenemos una excursión programada de aquí a unos meses)
Igueldo es un restaurante serio, sin aspavientos ni efectismos, con clase, totalmente renovado, con aires de cierto abolengo y realmente tranquilo, en el que se puede disfrutar de una grata experiencia para la que vas a tener que guardar alrededor de 25-30€ por comensal siempre revisables dependiendo de tu amor al vino o al dulce postrense.


Llama la atención al llegar al local la semiterraza interior/exterior al estilo Café Emma que por lo que se ve va causando furor por la ciudad y va siendo homenajeada de forma compulsiva. Lo siguiente es ver que Igueldo es un local amplio y reformado recientemente, habiendo quedado un espacio más que agradable, sin barroquismos innecesarios ni hierros forjados en los altos hornos de Rivendel.



Pero vayamos a la comida, que no hemos venido a criticar los interiorismos, por muy en boga que estén hoy día. Igueldo ofrece una gran variedad de entrantes y platos, como ven en su carta, destacando en ella la posibilidad de pedir medias raciones, que en algún caso son mucho más que suficientes, como verán luego. Destacamos que obsequian con unas txistorritas deliciosas antes de empezar a cenar...Ideal.

Como entrantes, pedimos diversas medias raciones, como fueron la sardina ahumada, las morcillas o la Vieira con salmorejo y trufa. Buena materia prima, calidad y buena factura en el plato. Gustó a todos.




Con los segundos, la cosa fue más contundente, o no...Personalmente muero ante un buen plato de callos, y al verlos en la carta me lancé a por ellos. Bueno, también es verdad que casi muero al ver que costaban 13€, pero un día es un día y ya saben las condiciones de la visita...En fin, un plato que casi nunca falla y aquí lo disfruté como siempre. Mejor con más callos y menos garbanzos, pero exquisitos igualmente.

 Aquí, unas verduras con huevo y jamón, que me cuentan que estaba para morirse y resucitar con más ganas aún.
 El revuelto de setas de temporada, plato ideal para veganos de pro y para amantes de la micologia o simplemente el buen gusto.
 Y como plato estrella y que en una próxima visita gorrona voy a pedir, las Colmenillas a la crema con huevo frito. Más setas, curiosas por su forma y seguro que por su tacto pero un plato que entra por los ojos (si aquí no les pasa es porque la foto es mala, punto). Prometo volver a por las colmenillas. Delicias gourmet, como dice la wikipedia y corroboró la afortunada comensal.
Tras el entrante y el postre, compartí un postre delicioso consistente en un Soufflé líquido de queso fresco y sorbete de fresa. Sorprendentemente bueno aunque suene extraño.
En definitiva, una opción con clase para ocasiones especiales o para cuando consigan que alguien les invite sin que tengan que hipotecar la casa o empeñar el reloj del abuelo. 25€ porque una noche es una noche y lo que pasa en Igueldo se queda en Igueldo.

Con buen gusto a la revolución.

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