9.3.12

197. WOW!. Y nada más que añadir.

WOW!, C/Enric Granados esquina Provença, Barcelona.
El WOW! es un lugar que me gusta mucho. Me gusta su neón rojo llamativo, me gusta su terraza y me encantan sus hamburguesas. El tema de la hamburguesa...Miren, próximamente les colgaré un post comparativo, pero les diré una cosa aquí y ahora: La hamburguesa de buey del WOW! juega las grandes ligas. Sí, así lo digo. No tiene ni la fama ni el glamour de otras, ni tal vez el aspecto, pero es una pedazo de hamburguesa con todas las letras. 
Es un local moderno, abierto hasta la madrugada, donde se puede cenar a las 7'30 de la tarde, con un servicio muy atento y decorado con gusto. Se come muy bien, se disfruta la hamburguesa y tienen Moritz. ¿Qué mas quieren?

 
Carta (Sandwichos???)




Decoración semikitschvintage: Desde Goya al Doctor J. Unbelievable.



Nuestra cena consistió en hamburguesa Tex-Mex y hamburguesa de buey de 200 gramos cada una. Las hamburguesas se sirven en un plato junto a un bouquet vegetal y unas patatas fritas normalitas. En el caso de la Tex-Mex, guacamole, y en el caso de la de buey junto a una suave mayonesa y ketchup. Precio 8€ cada una. 

Yo, y hablo por mi, de ustedes no me las perdería y les daría una oportunidad.
Tex-Mex con salsa mexicana y cheddar.


















Doble visión de la Buey 200 gramos con su queso fundido, salsa barbacoa, tomate...





















No es la hamburguesa del Coure, sí, ok, pero es una muy digna alternativa en un local muy interesante y en pleno centro. Único pero tal vez es el pan. Algo extraño aunque no tan frágil como podría parecer. Cumple su función, aguanta los embistes que le vas a meter.

Yo no tardo en volver.



7.3.12

196. Un chino de los de China: La Olla de Sichuán.

Al hacer un rastreo sobre los chinos auténticos de Barcelona se van a encontrar casi siempre con el nombre de este restaurante. Recuento rápido: El chino de Alí Bey, el Shangai de Bisbe Sivilla o el Gran Muralla de Marià Cubí, junto a éste en la calle Aragó con Plaça Letamendi.


La Olla de Sichuán ofrece lo que parece ser típico de la zona de Sichuán. Si fuera de otra forma seria una estafa o se llamaría La olla de Nanking, por ejemplo. Pero no, existen los típicos Hotpots (四川火锅) de Sichuán y en este local los sirven. Debe ser por su autenticidad por la que te encuentras a otros chinos comiendo en el local. Doy fe.


Así que pasando un día por la puerta y arrastrando el mismo hambre que el Lazarillo, nos dispusimos a probar la experiencia from Sichuán, una vez que la pimienta ya no tiene secretos para nosotros. Y entramos.

La Olla tiene poca pinta de chino cutril en lo que a decoración cartonpedrera se refiere (algo hay, no se hagan ilusiones), aunque ofrece esos menús de 7-9€ al mediodía que se ofrecen en casi todos los chinos de este continente y que parecen subvencionados por el PCCh. Pero después tiene una extensa carta, bien encuadernada, tapa dura y bien completa. Y aquí encuentran las ollas.
El método es el siguiente: en una olla hay dos partes, y para cada parte ustedes deben escoger un tipo de caldo. Pollo, marisco, cordero, etc. Picante o poco picante. Una vez escogen el sabor de los caldos les traen la olla, la cual es depositada en la vitrocerámica instalada en el centro de la mesa (no todas las mesas tienen y si van a pedir olla, avisen con antelación si no quieren trasladarse posteriormente).
Cada caldo con mil productos que le van dando sabor y que no todos se comen, cuidado. Y una vez hecho eso, llega el carro con los productos. Una barbaridad de cantidad y variedad. Carnes, pescados, verduras, hortalizas, fideos...callos!!!??? Tres pisos llenos de platos, aunque en la foto de abajo no se percibe del todo.
Si van dos les va a sobrar, seguro. Cuatro, ideal según mi opinión, aunque no sé si lo que nos trajeron es lo que traen por mesa o por comensales. Si es por comensales y para 4 traen el doble es para morirse.

Es una experiencia curiosa, la verdad. Tú te haces lo que quieres, a tu ritmo y cocinando en vivo. Variedad y cantidad. Pero...calidad? He aquí la cuestión. Para mi gusto, no del todo. Buen material en algunos productos (fideos o setas), pero la mayoría son...pues como los de un chino y eso no siempre es positivo. La carne es muy floja. El pescado o marisco, flojito, aunque hay langostinos, sepias, chipirones y demás. Las albóndigas tanto de carne como de pescado, poco lucidas. Y eso hace que al final, tras la experiencia y tras haber comido bastante, los 18€ por cabeza (precio cerrado por persona para las ollas) puedan parecer que son un sobreprecio.

Un detalle es que si no pides postre te traen un postre obsequio alternativo. En nuestro caso unas mininaranjas. ¿De la China?









PS: Tienen churros chinos. Sí, lo que leen.



4.3.12

195. Quimet Quimet, espectáculo, espectáculo.

Título al cuadrado para local con 15 metros ídem siendo generosos. Local mínimo para comer de pie, al estilo del mítico COLMADO 1917 de Terrassa, y donde van a disfrutar con la experiencia.

El Quimet Quimet en Poeta Cabanyes 25 (BCN, zona metro Paral·lel) es otro de esos bares tradicionales de toda la vida, de vermut y sifón, que se han puesto de moda últimamente uniéndose a lo que podríamos llamar una corriente de cocina tapil semisnob. Cocina semicreativa en montaditos, principalmente manufacturados utilizando materia prima quasi insuperable. Nada complicado, simpleza y calidad, imaginación y talento, platillos, montaditos y cervezas artesanales. Combinación total.

Lugar mínimo que al parecer se llena casi siempre y donde se come entre amigos, todos juntitos y vigilando los codos. Así que tengan en cuenta, la hora de llegada y la lucha por pedir. Talento del maestro de la barra que no para de elaborar montaditos mientras coge tres pedidos a la vez y apunta en una libreta (también el toque artesanal ahí) lo que todo el mundo ha ido disparándole a bocajarro.

Y todo bien apuntado para el final. Precio interesantísimo si no van ustedes a beber rarezas estilo botella de vino de 25€, claro. Nosotros (2) hemos comido 8 montaditos a 2.50€ (lo valen), más dos croquetas tremendas a 2€ cada una, más unas olivas rellenas hipergustosas, más un par de bebidas (entre ellas una cerveza Quimet artesanal que es de un tostado seminegro que quita el sentido): total, 32€ entre dos personas. Hemos quedado satisfechos y sintiéndonos unos maharajas de Jaipur.


Lo de esta ciudad es escandaloso. ¡Cómo se puede comer tan bien por menos de 20€ en tantos sitios! Tremendo. Que no les engañen en otros locales. La verdad está ahí fuera.

PS: El único "pero" es el uso indiscriminado en demasiados montaditos del temido balsámico reducido. No hace falta.








1.3.12

194. Arte superlativo y humilde gastronomía: The Sopranos.

Se me ocurrió un día tras haber terminado de ver la más grande serie de TV de la historia (soy un tío mesurado, ya ven), y de la que ya he escrito un par de veces (entradas 166 y 168,) que debía rendirle un humilde homenaje gastronómico.
Tuve claro muy pronto que la cena que iba a organizar iba a constar de los elementos básicos sopraneros: Ziti y cannoli. Plato principal y postre.

El que haya visto The Sopranos sabe de qué hablo. Constantemente, en cada episodio, los Ziti hacen acto de presencia sobre cualquier mesa. Constantemente, cada dos episodios, los cannoli son el postre que todo buen italoamericano mafiosil transporta como obsequio a casa de otro de su especie. El clan. Nunca se olvidan. Cosa de las tradiciones. Gente aferrada a ellas.

Pero claro, ni el ziti ni el cannoli son elementos que puedas encontrar en el Bonpreu. Ni en Lidl, que ya es decir. Así que inicié un escaneado barcelonil en las tiendas que conocía y de las que me podía fiar: La Italiana, Los italianos, Il Magazzino, etc. Y nada. Hasta que llegué a Le Regioni d'Italia en Torrent de l'Olla. Qué maravilla. Una de esas tiendas en las que tienen de casi todo y en las que además puedes asistir a catas de productos regionales italianos cada dos semanas, más o menos, por unos 20€. No he ido a ninguna aún, pero no lo descarto.
Allí, en ese templo de la pasta italiana encontré a mr. Ziti, y en aquella nevera repleta de alimentos de los dioses paganos romanos me esperaban los cannoli siciliani. Cómo disfruté, mamma mia.



El día de la cena tuve un pequeño problema con los ziti y salieron chamuscados (evidente por las fotos) y semicrujientes, además de que eché poco tomate y se fue secando por el problema anterior, pero todo éso le dió un gusto especial.
El cannoli, perfecto porque no tuve que hacerlo yo. En realidad, un cannoli serviría para alimentar a 4 napolitanos si éstos fuesen gente normal. Les dejo un par de fotos, pero no van a poder hacerse la idea de lo que llegué a disfrutar.

PS: Sí, el Ziti es como un macarrón alargado, qué pasa, eh??