15.3.14

BIERCAB. El Paraíso cervecero terrenal.

BIERCAB, Muntaner esquina Consell de Cent, Beercelona (el juego de palabras no es mío).

Locales donde envenenarte a base de mala cerveza los hay a miles. Por suerte cada vez más van surgiendo locales irreductibles que nos ofrecen alternativas en las que encontrar algo diferente. No siempre alternativas buenas, pero sí alternativas a la cerveza industrial del montón con la que convivimos desde edades muy tiernas. No es este el lugar ni la hora para hablar del fenómeno artesana o industrial ni de todo lo que implica (se intentará hacer en algún momento), pero son fechas pre Barcelona Beer Festival (11-13 abril) y nos estamos poniendo muy cachondos ya con el tema.

Por eso hoy les traigo el que seguramente es el local junto a L'Espumossa al que más veces acudimos a disfrutar testeando novedades, locuras en forma de cervezas o cervezas consolidadas de las que siempre buscamos cuando salimos. Ya pasó el tiempo de la mediana y la cerveza cool del momento. Queremos sabores y colores diferentes de una vez por todas. Y en Biercab hay de todo. Tanto como treinta tiradores de cerveza artesana en los que siempre van a encontrar algo que les guste (y que pueden seguir en tiempo real en su web). Que no se va a parecer a nada de lo que conocen, por suerte. Pero no sólo eso. En Biercab se puede comer mucho y bien. Una oferta variada que va desde la hamburguesa al ceviche, pasando por bravas, bocatas e incluso verduras de esas sanas. Un placer en todos los sentidos. E intentan utilizar cerveza en los platos siempre que sea posible (salsas, por ejemplo).
Oferta variada y con garantía. El cocinero principal viene del Tanta y se nota en esa cocina a la vista que tienen. Han invertido mucha pasta en un local que es bonito y funcional. Y en el que se come bien y se bebe de maravilla. Tardes épicas que resucitan muertos por comas etílicos a quintos.

Comentar también que a veces los jueves hacen eventos con determinadas cervecerías y ocupan los treinta tiradores, o casi, con una única marca, para deleite de entendidos y pretenciosos del montón entre los que nos encontramos. La última a cargo de Mikkeller fue bestial. Sin más.

Hemos ido muchas veces y hemos picoteado muchas y diversas cosas, pero hoy les traigo una de las últimas cenas que nos empujamos mientras bebíamos como hijos de Harald Bluetooth.
Comentar que tienen la amable y loable costumbre de ponerte una tapita con lo que consumes (al menos entre semana) y se agradece mucho. Aquí por ejemplo unas chistorras que quitaban el sentido, aunque van variando y pueden encontrar alitas de pollo o ensaladilla rusa. Depende del día.
Luego tienen unas dignísimas bravas de estilo (podría decir arolesco pero paso) danilechuguesco en lo que lo peor era el precio. Ahora han bajado algo ese precio respecto a la apertura del local, pero siguen estando bastante bien como conjunto. Efectivas, sabrosas. Y son bonitas.
Como cena en sí iniciamos con la elección para el pequeño de la casa, unos nuggets de pollo que no eran tales. Era un buenísimo pollo empanado acompañado de salsa de tamarindo, desconocida para mi, y que resultó curiosa y picante a partes iguales. Aunque tirando más a picante. Bien.
Otra opción fue el timbal de pimientos escalivados, de diferentes colores, con queso de cabra y mezclum de frutos secos, con piñones incluídos. Una opción contundente que deleitó hasta extremos semidesconocidos a la afortunada neoyorkina que me reveló la palabra bageliana.
Yo elegí una hamburguesa. Miren, tienen montones de opciones diferentes y era difícil escoger, pero cuando te ponen una hamburguesa de peus de porc, pues tienes que probarla. Porque sí. Porque no es común y porque no puede estar mal. Y no lo estuvo. Sabe bien Dionisos que no le estaba. Algo liviana pero poderosa en sabor y sobre todo jugosidad. Faltaría menos. Hay que ajustar algo más la relación peso-precio (en general, no con ésta específicamente), pero volveré otro día a buscar otra diferente. Curiosidad.
Como plato para compartir, el ceviche de corvina. Muy bien, al nivel de los grandes. Sorprende meterte un ceviche en una cervecería rodeado de tipos bebecervezas y hamburguesas, pero aquí lo rompen. Esa leche de tigre es sí o sí. Platazo. Sano y que aleja todos los males. Hemos hecho de minibagel un amante del ceviche y eso me gusta mucho. No se lo pierdan. Más cervecerías con ceviche, carajo!
De hecho, queremos más cervecerías!! Y mejor comida en ellas!! Y las iremos viendo. Al tiempo.

2 comentarios:

David dijo...

Muy interesante como siempre, ganas de probar Biercab!!!!

David Bagelman dijo...

Gracias amigo, hay que ir más!!!