13.11.12

BOHEMIC. Bravas y cervezas, pero no es un bar. Clase.

BOHEMIC, C/Manso con Viladomat, Barcelona bohemia.
Este es un post largamente anhelado por mi mismo. No sé si por ustedes, pero tenía que hacerlo.
Hace lustros que leo y releo sobre las bravas del Bohemic y ya me las había comido mentalmente unas cuantas veces. Posts a tutiplén y blogs de prestigio ya han hablado de este increíble restaurante que ojo, no es un bar.
Y si escribo este post es por dos razones. La primera, ésta:
Las patatas bravas underground más famosas de la ciudad. Entre los entendidos tienen una fama equivalente a las míticas del Tomás (que no he probado) y se dice que son mejores. Yo les diré una cosa: me decepcionaron un poco. Estaban muy buenas y la salsa es espectacular y muy original, pero el conjunto no me pareció que fuesen espectaculares en su conjunto. Siento disentir de la corriente que cree haber encontrado el Grial patatil, pero como siempre, debo estar equivocado.

La segunda razón es porque es un restaurante espectacular. Simple y llanamente, y si le perdonamos el desastre de las cartas en folios con manchas que no son dignas de lo demás. Buen gusto en el interiorismo y una cocina con una clase que rezuma talento por todos los costados. Un restaurante de cocina creativa pero sin caer en el patetismo ilustrado por el que todos deberían pasar en algún momento si consiguen reunir unos 30-35€ por cabeza.
Ideal grandes ocasiones y para gourmets con inquietudes.

Aquí, el menú con el que nos obsequiamos el día de autos. Compuesto de 6 miniaturas, o entrantes, sin plato principal al no llegar con el hambre del asediado medieval. Y podemos decir que comimos más que bien, y salimos en forma de barrica tonelera por la puerta. Para acompañar, cervezas y una copa de vino. Al final, todo por 33€ por persona.

Las bravas de la discordia. Muy recomendables, pero vayan con la expectativa algo baja. En todo caso las volvería a pedir siempre que fuese. (4.7€)
Buñuelos de bacalao, que fueron, sin duda, lo más prescindible de la jornada. Aún así, muy sabrosos. (5.6€)
Ensalada de cangrejo real, del tipo dinástico, no de real tangible. Muy interesante combinación con esos brotes variados y ese cangrejo sobre mango(?). Ligera, recomendable. (6.8€)
¿Y aquí que hay? ¿Un tricornio de Calatrava?
No, un risotto de anémonas con gambitas de impresión bajo una espuma de lima que volaba por el ambiente. Desaparecía tras un rastro de frescor. Y el risotto...maravilloso, de los que deja sin habla. (9.9€)
¿Y aquí?
Pues un huevazo a 62º de morirse (¿Por qué 62 y no 58 ó 65?). Navegando en una crema de calabaza y junto a  unas pipas de ídem fue un espectáculo sin paliativos. Sinceramente, debería haber pedido pan sin tomate para mojar hasta la última gota. (7.6€)
Por último, unos calçots brutales con crujientes de pan tostado y una crema de romesco espectacular. Más que recomendable, ideal para terminar una comida y llegar a los postres. (9.7€)
Finalmente, unos postres de altura. Pero de una altura como la torre del castillo medieval asediado de antes.
Brutales, ideal para golosos sin complejos.
Para ella, un crumble de frutos rojos en copa y de diseño arriesgado. Espectacular.
Para el que les escribe, una sorpresa:
Borracho de pan especiado con chocolate. Sin palabras. El pan es lo que está bajo esa bola de helado que recuerdo con lágrimas en los ojos. Festival del chocolate que se presenta en un envase mítico y por ello muy original. No puedo decir otra cosa que no sea espectacular o brutal. Fruto, sin duda, de una salvaje inspiración.
Y esto es lo que dio de sí la visita a Bohemic.
Resumiendo de forma sintética y no antitética: es un local obligatorio, necesario y que no decepciona. Con una fama menor de lo que seguramente debería. Se están cociendo buenas cosas en esa cocina. No se lo pierdan si pueden.



*El título del post es por una anécdota que me he reservado y que solo explicaré en mis memorias dentro de 45 años. Por eso el post ha quedado algo raruno, porque lo he manipulado más de lo que debiera en el debate filosófico de si incluirla o no. Al final, no.

8 comentarios:

Agnieszka Stasiewska dijo...

Las bravas tienen buena pinta! Yo las probaria sin falta, un dia que vuelva a Barcelona paso por este bar! Las de Tomas, probe durante mi ultima semana (era el 2 intento, que no sabia que cerraban los miercoles y volvi a casa sin probarlas), pero no se si eran las mejores que comi... La racion era algo pequenita...

Neus. La meva Barcelona. dijo...

Me mola el tricornio Calatrava y no, no voy a comprar tus memorias aún dejando miguitas para abrir el apetito.
Pasé dos veces delante de este sitio y estaba vacio las dos veces. Iba decidida a entrar y me desanimó. Puede que sea casualidad pq lo que has enseñado me parece muy, muy apetitoso aunque, no para diario. Igual mi pecado fue pasar un dia entre semana.
Me has animado. Algún dia me paso.

Anónimo dijo...

Yo fuí cuando aún tenían un menú cerrado de platos, casi todo me gustó, pero sin llegar a decir hay que volver a probarlo. Me decepcionó el precio y que me cobraran a parte los cubiertos. Queda feo. Si el menú cuesta 45€, no me cobres 5€ más por el pan y los cubiertos.

Anónimo dijo...

Les braves del tomàs són força bones, no sé si les millors però prou bones. Prenc nota del Bohemic per fer-ne una mica de comparació.
A banda de les Braves, però, el Tomàs és un bar molt brut i amb un servei estones deixat, estones patètic. Viuen absolutament de la fama de les braves.

David dijo...

Te felicito por tu post, ya sabes que hace poco yo también hice un post en mi blog del Bohemic y coincido plenamente con tus observaciones, yo creo que lo que le falta a las patatas es que su corte sea mas grande, quizás asi llegarían a la excelencia, pero la salsa de tomate que lleva es de lo mejorcito que he provado.
Me ha soprendido el huevo a 62º y los calçots, supongo que deben ser nuevos en la carta, tienen muy buena pinta, yo sí que volvería al bohemic, es un sitio tranquilo en el que si que es verdad que podrían mejorar algunos detallitos pero el nivel gastronomico es muy bueno.

David dijo...

Aga, repito que no es un bar por si acaso! Es un restaurante muy elegante y que puede ser caro, que luego nadie te ponga mala cara en el restaurante si creen que solo vas por las patatas! ;)

Neus, yo compraría las tuyas, va...Mira, nosotros empezamos solos a las 14h de un sábado y luego se llenó. No es un restaurante de multitudes y es pequeñito, pero con mucho encanto.

Anónimo 1, siguen teniendo un menú cerrado a 50€, que debe ser el que comentas. Pero ahora ya no es obligatorio, así que eliges lo que convenga y hay bastante para elegir. Yo lo que encontré feo son las cartas, ya lo digo. Cutres.

Anònim 2, ja he escoltat aquest comentari del Tomàs abans...espero poder anar aviat i comparar...són conceptes molt diferents, un és un bistro elegant i l'altre un bar de barri vingut a més, no? ;)

David, me gustó tu post y era uno de los que había visto antes de ir. Por eso vi al llegar que habían cambiado cosas. Habrá que ir volviendo cada cierto tiempo. Un saludo!

Víctor Ibáñez dijo...

jo hi vaig anar fa casi dos anys quant nomes tenien menus tancats. A veure si torno un dia d'aquests a fer un tastet de tapes.

Sobre les patates jo les recordó molt bones, i no crec que hagi provat unes millors. Com ja et vaig comentar, les altes expectatives, a vegades, son el pitjor enemic.

Aquest rissoto i el ou tenen una pinta espectacular. I lo dels famosos 62º, es per conseguir exactament aquesta textura que te ;-)

.

David dijo...

Víctor, tota la raó a les expectatives, sempre passa. Sibre això dels menús, jo prefereixo no portar el corsé, la veritat...

Això dels 62 era per fer la conya, però no deixa de ser curiòs...62 exactament i no 61. ;)