21.7.08

84. Crónica del concierto de Max Weinberg y su banda en BCN, 20-7-08.También estaba Bruce Springsteen.

No hará falta que me extienda mucho en esta crónica. Las cosas están claras antes de empezar, pero para romper un poco la tendencia a la autocomplacencia, empiezo por lo negativo del concierto de Bruce antes de nada:
- Empezó 37 minutos tarde. Eso es nada.
- El sonido fue muy mejorable en varias ocasiones, con algunos momentos de intenso "ruido" (no se puede calificar de otra forma).
El resto apoteósico. Así deberían actuar todas las estrellas. Recuerdo que las entradas valen una pasta gansa, pero Bruce hace que valga la pena hasta el último céntimo. No creo que se pueda decir de todos los que se dedican a lo mismo que él y te cobran lo mismo, o más. Es su actitud, simplemente. Da igual lo que toque o deje de tocar. Su trato al público, su actitud de estar por encima de todo y darle igual que lo graben, le hagan fotos, lo toquen, le tiren bragas, le den tres mil cartelitos de cartón con canciones,etc. Da igual. Es un grande, lo sabe y su actitud va acorde con eso. Repito, qué lejos queda de tantos soplagaitas que imponen restricciones en los conciertos, que apenas se dejan ver y mucho menos tocar y que además tocan una horita y media y se sienten los más piadosos del mundo ante su audiencia, que le debería estar agradecida de per se. Este hombre, Bruce, toca cada noche 3 horas, y a un ritmo que te deja absolutamente anonadado. Su entrada fue lo más parecido que le pudo suceder a cualquier emperador, faraón o lo que fuese en la antigüedad...cómo debe impresionar ver a tanta gente que hace lo que tú quieres y que sólo vienen a verte a ti. La marea humana que poblaba el Camp Nou dejaba a uno boquiabierto. En serio. No creo haber visto nunca tanta gente ni en un concierto ni en un campo de futbol. ¿Cómo se acostumbra alguien a eso? Ni que decir tiene que la audiencia está entregada desde horas antes de salir él, así que cuando sale, el orgasmo es colectivo. Y qué manera de salir!!! Emocionante, no se puede definir de otra forma. Estar ante un mito de ese calibre, impresiona. De verdad.
En el desarrollo del concierto, sus dotes de showman quedan demostradas. Su actuación a modo de predicador evangelista con "Spirit in the night" fue memorable. De lo mejor del concierto, sinó lo mejor. Sus guiños con el catalán (lo tenía todo escrito en el suelo, que alguno habrá aún que crea que lo memoriza...) provocaron el delirio absoluto y su cercanía con el público de las primeras filas fue impresionante. En estos casos es cuando vale la pena hacer la cola para coger sitio!!!
Un monstruo del escenario. Genial es un adjetivo que se queda corto ante el espectáculo de anoche. Y oigan, les habla un seguidor casual que no se supo más de 4 canciones. Si hubiese conocido la mitad, aún estaría soñando con él.
Y ahora hablo de Max. Para mí, Max es una estrella casi como si fuera de Hollywood. Y no lo digo por su carrera musical. Max es el batería del programa de Conan O'Brien en la NBC y como tal, lo he visto durante muchísimos episodios, actuando en muchos casos como secundario cómico, en una faceta seguramente desconocida para algunos ( o más) de los fans de la E Street Band. Como partener de Conan lo conocí yo, al contrario de los puristas, y como estrella que es para mí, fui a verlo ayer al Camp Nou. Me emocionó sobremanera poder verlo en directo, en serio. De hecho, no sé con quién me emocioné más...Decir que en toda la primera canción, la introducción al show, no lo enfocaron ni una vez a cámara...en la segunda canción ya tuvo su protagonismo!!! Y su look, mucho más rockero en gira que cuando trabaja en la tele!! Qué personaje. Algunos de los fans de ayer no creerían lo que llega a hacer en su programa!!! Sí, soy que soy un freak. No creo que nadie más en todo el estadio estuviese más contento de ver a Max que a Bruce, pero uno es así...
MAX, FUÍMOS A VERTE A TI!!!

Amigos, no sé cuando volveré a actualizar el blog, en todo caso, que pasen unas buenas vacaciones, y sepan ante todo, que aunque no lo crean, septiembre siempre llega. Un abrazo.

18.7.08

83. Tom es Redfield

Hoy, la firma invitada Tom Young, nos escribe un fabuloso artículo/crónica del ya mítico concierto de Tom Waits en Barcelona. Disfruten con su pasión.

Alborotadores, voceadores y bastardos. La máquina de huesos en Barcelona. Lunes 14 de julio de 2008.

El nerviosismo imperaba en el ambiente, el recinto dejaba mucho que desear, el retraso se estaba haciendo insoportable. Había una frase que unía a los allí presentes: ¡Sal de una vez, por el amor de Dios! Los años de silencio se habían convertido en una minucia comparado con aquellos largos minutos de retraso... pero al fin salió.
Lo que sucedió en aquel momento ya hacía olvidar el elevado peaje pagado. Un griterio ensordecedor, aplausos, silbidos, gritos histéricos... Si hubiéramos ido armados hubiéramos disparado al aire. Personalmente, experimenté un subidón de adrenalina que me hacía gritar y gesticular como un energúmeno. Por fin, por fin, allí estaba, y yo me disponía a verlo, a escucharlo y a disfrutarlo. Después de muchísimo tiempo esperando aquel momento, me invadía una alegría ensordecedora. A mí, a Bronski, y a los tres mil individuos que allí nos hallábamos. Tom Waits estaba en el escenario, y lo que sucedió a continuación dejó una huella en mi alma musical que tardará mucho en desaparecer, si es que alguna vez lo hace.
Algo más de dos horas de música, de música suprema, de ruido, de ritmos cavernosos, de melodías descoyuntadas, de sonidos abruptos, de lirismo atroz. Dos horas de folk, de jazz, de rumba, de vals, de rock, de muchas músicas, pero sobretodo de una, de un blues descarnado cantado con el hígado.La voz de Waits ha perdido matices y riqueza, los sonidos guturales que emite harían estremecer a más de algún purista. Sin embargo, sigue cantando como mil demonios. Domina a la perfección las canciones, las lleva a donde él quiere, las sube y baja a su antojo, las modela, las destruye y las vuelve a crear allí mismo, encima del escenario.
Un escenario medio circense, medio cabaretero, donde Waits fue aporreando el suelo del que salía polvo, y danzando con su peculiar estilo histriónico, forzado y hermoso.
La banda que lo acompaña es impagable. Excelentes músicos, del primero al último, empezando por su propio hijo a la batería. Una máquina grasienta que vomita las canciones de una forma excelente. Virtuosismo, suciedad y improvisación, todo a la vez, componiendo bellas y brutas sintonías.Del repertorio, lo esperado, centrándose en las dos últimas décadas y dejando atrás los años de cantor jazzístico ebrio. Pescó un poco en toda su discografía: Bone machine, Frank wild years, Blood money, Mule variations, y un mucho en Real gone, en su reciente Orphans, y para deleite de un servidor, en su indiscutible obra maestra: Rain dogs, de la que cantó la canción del mismo título y favorita de mi querida Bronski. Yo personalmente me quedé con Way down in the hole, de Frank wild years. Destacaron también, en mi modesta opinión, Jockey full of bourbon, Falling down, Hung down your head, Hoist that rag (a la que se sumó su otro hijo a la percusión), Dirt in the ground, Make it rain y Come on up to the house. Mención especial para Innocent when you dream, cantada al piano por Waits y a coro por toda la platea.
Después de dos horas todo había acabado, pero la felicidad se había presentado para inmiscuirse en nuestra piel y dejar un poso de satisfacción y orgullo de saber que amar cierta música incondicionalmente acaba teniendo su premio. ¡Muchas, muchísimas gracias Tom!

Tom Young

P.D: Recomiendo los siguientes blogs: maquinadehuesos.blogspot.com/ y eyeballkid.blogspot.com/

7.7.08

82. Hoy, en la sección "No se pierdan": UKIYO-E

Ukiyo-e: imagen fugaz, efímera y terrenal, en contraposición al mundo inmutable y sagrado.

La Pedrera, hasta el 14 de septiembre. Entrada Gratuita.

Si a alguno de ustedes le apasiona el mundo oriental, costumbres y civilización, o por otro lado, le interesa el manga y el cómic, no se pierdan esta exposición de arte japonés que encontramos en la preciosa Casa Milà. Debe ser de las pocas cosas buenas que hace una entidad bancaria...
La exposición se divide en varios subtemas referentes a estas imágenes pictóricas o dibujos y además se complementa con el pase de un vídeo de unos 20 minutos en el que se explica la técnica artística utilizada. El gravado japonés, entre el XVIII y el XIX.
Subtemas: El mundo del espectáculo, bellezas femeninas y vida cotidiana, la cultura lúdica en Edo (Tokio), la estampa erótica (o porno, para que nos vamos a engañar) y por último, el paisaje, con dos autores maravillosos: Hokusai y Hiroshige.
A recomendar sobretodo estos dos autores colocados al final del recorrido, con una serie de estampas increíblemente bellas de paisajes a lo que después copiarían nuestros impresionistas franceses. La serie del monte Fuji de Hokusai, es el precedente, sin duda, de la Catedral de Rouen de Monet. De todos es sabida la influencia de la estampa japonesa en el arte y en los artistas impresionistas, y en esta exposición van a encontrar esa relación. Lo mismo pasa con las estampas que reflejan los momentos de ocio de la alta sociedad japonesa de primera mitad del XIX como hará después Renoir en el Moulin de la Galette en la segunda mitad.
Un aparte son los libros ilustrados. En una palabra, impresionante. Si alguien, como yo, se preguntaba cómo habían evolucionado los japoneses hasta el Manga, también tienen aquí la respuesta. La cara de sorpresa que se me quedó al ver cómo en Nippon cultivan la estética del Manga y los libros de cómics desde el S. XVIII e incluso XVII (!!!) fue total y absoluta. Qué maravilla!! Sé que puedo no resultar objetivo al analizar estos hechos culturales japoneses, dada mi devoción y admiración por esta cultura, pero el arte, no es objetivo, se vive o se ignora, y yo les aseguro que lo viví al máximo. Maravilloso.

No se arrepentirán, será una visita corta (gratis, recuerden...), pero les valdrá la pena. Gracias a la Biblioteca Nacional de Francia por hacer posible esta exposición.