22.2.12

190. La Royale o por un puñado (grande) de euros.

Visitar La Royale en Plaça del Camp 5 se presentaba a priori como una aventura peligrosa.

Peligrosa porque las altas expectativas que yo mismo me había creado hace unos meses ante el conocimiento de este local se habían visto semicongeladas tras leer un blog amigo (Lisi-inthemoodforfood) en el que se relataban una serie de desastres inconcebibles en un local que pretendía ser una referencia en el deluxe gastronómico de Barcelona.
Y peligrosa porque visitar la zona por encima de Mitre es entrar en territorio enemigo, siendo asaltados constantemente por famílias diseño Louis Vuitton productoras de churumbeles con nombres como Araceli o Nacho (dígase con un acento especial), que se mueven en manada por los locales de la zona.
Por suerte no ha sido una experiencia tan horrorosa en lo sociológico.

Vayamos al grano: La Royale es carísimo. Es un local para pijos o aprendices de pijos con ganas de hamburguesa con gintonic. No soy de ésos. Bueno, o no del todo. Una hamburguesa sale a unos 21-22€ si la quieres con patatas...Sí, no han leído mal, no. 22€ una hamburguesa como las de la foto con una vasito de patatas. ¿Se podría considerar un timo? Se podría. Pero es que tienen hamburguesas de Bisonte, de angus, de avestruz, de pollo de granja, de cordero, de ternera blanca, de wagyu japonés...Es decir, una carta brutal en cuanto a la diversidad de carnes. Y debe ser éso lo que se paga, además de tener muchos camareros en la sala y el alquiler en la zona.

El local es interesante, bien decorado, buen gusto, lo que viene siendo el diseño moderno que conjuga con toques tradicionales o directamente kitsch (calaveras de antílope africano con cuernos? Aviones colgando del techo y recortes de periódico en las paredes con la misma temática aérea).
Es tan pretendidamente moderno que cuando pides una coca-cola te la sirven con un trozo de plátano y una fresita. Lo que hay que ver. Es tan pijo que la gente que va a comer utiliza el tenedor y el cuchillo para la hamburguesa. Lo que hay que ver.

Y se come de maravilla. Es muy caro, pero se come muy bien. Las hamburguesas eran espectaculares, las patatas, ideales, y las alitas de pollo en una salsa similar al teriyaki, para relamerse los dedos al acabar.
No es un restaurante para volver por su excesivo precio. Pero volvería para probar alguna de las hamburguesas que no he comido hoy. Esquizofrenia gastronómica.
Pero no volveré, porque hay alternativas más económicas. Y seguramente mejores.








PS: Hoy hemos probado la de Bisonte y la Angus. Personalmente, satisfecho.

8 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...
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Pomper14 dijo...

Los kprichos se pagan y a veces a gusto, como parece el caso. Muy buena pinta las hamburguesas. Supongo que la cerveza iba en consonancia..

Bagel dijo...

Hubiese pagado con más gusto un poco bastante menos...La cerveza normalita, nada espectacular y en su precio estándar.

Lisi dijo...

Hola David, me ha encantado tu post, te doy la razón en todo, sobretodo en la esquizofrenia gastronómica, porque también me quedé con ganas de probar otras hamburguesas.Beso y hasta pronto!

Bagel dijo...

Vuelve cuando quieras! Bienvenida!!

Agnieszka dijo...

Me encantó este post! La ironia es el estilo de los mios :P saludos

David dijo...

Agnieszka, lo tomamos a broma mejor, porque tras pagar 22€ por hamburguesa o reímos o lloramos... ;)