16.1.11

164. El atrevimiento del ignorante. (Te odio Haruki, con cariño)

Todo me duele. Dolor físico. Correr 21'097 kms debe ser eso.

Tras una semana y media con dudas sobre mi posible participación en la media maratón de Terrassa, finalmente llegó el día y corrí. Mucho. No soy Forrest ni Heile, pero corro lo que puedo e intento dar la talla siempre. La cabezonería extremeña es así. Y mentalmente estaba preparado, mucho. Ésta era mi primera media. Seguramente no la última.
Les explico ahora mis sensaciones vitales en el trayecto infernal matutino-dominguero.

Dudas sobre mi gemelo que pronto quedaron disipadas. Inicio muy lento, poco a poco, sin forzar para ir midiendo la resistencia del mismo. Y aguantando. Tras 3-4 kms ya no pensaba en él. Iba a ser la menos importante de mis preocupaciones.
El circuito fue proyectado por un malnacido, directamente. Pero hablaré de eso luego. Al principio, lo más remarcable fue el ritmo lento y la subida de la Avenida del Vallés, más sencilla de lo previsto gracias al ritmo y porque fue al principio. Conservador.
Los primeros 10kms han sido "fáciles". Me veía a mi mismo como el Bruce Willis del Protegido, pensando si no tendría un don natural gumpaniano para esto de correr. Poderoso y optimista. Que vengan los siguientes 10, pensaba. Puedo con todo.

12kms: 1h10' cuando le pregunto a un poli y me hace casi parar para escuchar sus noticias. Al momento, un espontáneo corre a mi lado en la acera para hacerme una foto. Me doy cuenta de que es mi padre. Estamos al lado del campo Olímpico, en la Abat Marcet. Toca bajada.

Km 15 más menos. Llegan los momentos críticos. La bajada de la 22 de Julio a la Àngel Sallent, corta, es un suplicio. Sientes que te desmontas intentando frenar tu carrera porque no puedes más y el dolor ya hizo acto de presencia hace rato. Y se baja la avenida. Tras un rato, llegas a la Rambla. A subir. Aquí te acuerdas del responsable del recorrido, bajar un rato para subir un ratazo. Pero eso no es lo peor. Tras subir la Rambla esquivando miradas de conocidos que no quieres que te vean sufrir de la manera que sufres, se entra en la parte final, la 22 de Julio de vuelta en dirección a Dona Treballadora. Ya me he olvidado de Bruce, lo maldigo y sólo quiero acabar. Sufro mucho, me duele todo y se hace largo, muy largo. Y aún marca 18kms.

Tramo final. El suplicio. Veo que me voy hundiendo poco a poco y que much@s corredor@s a los que había adelantado hacía rato, me vuelven a superar. Noto que si falta mucho más llego el último...
El amigo Roger me anima en el último kilómetro, al igual que Mayka, en un lugar privilegiado para notar el sufrimiento del corredor. Y ese sufrimiento está por pasar una última prueba...pasar por debajo de la vía y volver a subir una cuesta cuando quedan 500 metros matan a más de uno. El ansia por terminar y el dolor de piernas causan estragos. Quedan metros, pero no acaba...Hasta que se termina.
1h49' cuando paso el arco del final.

Coca-cola, butifarra y para casa que hace frío. La soledad del corredor de fondo. El dolor del atrevimiento. El optimismo convertido en necesidad de que todo termine. Cómo me acuerdo de Haruki.
Que venga la próxima.

7 comentarios:

Datiu dijo...

Bravo amigo mío !!! no solamente por haber superado el dolor físico y la montaña mental de esa carrera, sino por saber explicar de esta manera tan gráfica, tan expresiva e impresiva, tus sentimientos tras la prueva.
Enhorabona !!!

Tom Young dijo...

eres el puto amo!!!
y no hase falta disir nada más...

David dijo...

My friends, hoy estoy feliz y me hacéis feliz con vuestros comentarios!! Gracias!!

Anónimo dijo...

Ets un crack Dave!!

Rb

David dijo...

Thanks again!!

Leandro dijo...

Muy bueno. Estoy a punto de afrontar una experiencia similar, mi primera media, y tu texto me ha gustado mucho. Espero llegar a la meta, dentro de un par de semanitas.

También soy sopranista :-), pedazo de serie.

Un saludo

Bagel dijo...

No vi este último comentario, lo siento Leandro! Me he dado cuenta de que existía al repasar este post, ya que esta semana toca repetir experiencia. Por cierto, qué tal fue la tuya, de la que hablabas? Un saludo!