Mostrando entradas con la etiqueta EIXAMPLE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EIXAMPLE. Mostrar todas las entradas

6.10.15

TIMESBURG. El Advenimiento del cuarto local y sorpresas varias.

Pocas entradas como ésta han visto por aquí. Seguro. Es una seminovedad absoluta total. O tal vez no. Vaya que no recuerdo si alguna vez hice algo así y no tengo ganas de mirar lo que hice porque no tengo tiempo para tonterías.

El caso es que el jueves 1 de octubre la buena gente de Timesburg nos invitó a la inauguración de su cuarto local en Barcelona, lo que demuestra que al parecer mal no les va, para disfrutar de una noche entre colegas con buena comida para dar a conocer su producto entre aquellos que aún hoy la desconocían (si los hubiese por estos mundos de Dios).
Como ven en la foto de aquí debajo gustan de espacios grandes y decorados de forma industrial con toques rústicos y el local de Rosselló 520 esquina Independència no es una excepción. Está bien y creo que tiene que valorarse de esta manera el hecho de que los locales de esta marca huyan del centro de la ciudad y se repartan por zonas alejadas de los grandes movimientos turísticos para hacer una vida algo más de barrio y proximidad.
 Este tipo de eventos en los que históricamente me he prodigado poco son para darse a conocer y quedar bien o muy bien entre la gente de este complejo y cada vez más cansino mundillo. Y creo que se consiguió de sobras.
Me gusta Timesburg y me gustaba antes de esta inauguración. Lo dejo claro desde el principio porque esto no es una conversión religiosa espontánea milagrosa. Que sí, que hay gente que dice que es sincera y canta alabanzas y en realidad no lo es, pero no es el caso. A mi gustaba Timesburg desde el primer disco cuando no los escuchaba nadie y no hacía falta que me llevaran a tan magno evento a comer unos bocados para decirlo. Y pasa también que hay veces que la gente dice que le gustan las cosas e incluso puede llegar a ser cierto. Qué situaciones tan extrañas se llegan a dar, que te mole algo y lo digas. Por suerte en el mundo no todos tenemos el mismo gusto y algunos aún no han descubierto los bagels con salmón ahumado.


La noche transcurrió sin incidentes remarcables si no hablamos de un par de avalanchas sobre las bandejas de los camareros cuando salían de la cocina. Pero la gente se sentó en las mesas y sólo los pringados como quien les escribe se quedó de pie junto a otros ilustres ignorantes gastrocanaperos blogueros.
Aquí una panorámica de un momento de la inauguración en el que pueden ver a más de dos de esos influencers de la ciudad mientras yo degustaba esa carne al punto maravillosa con sus jalapeños y nachos rotos desde la altura de la escalera.

 Y aquí la Kobe, objeto de discusión fervorosa por su nombre en algunos foros virtuales... En la carta al menos pone que es carne de wagyu y ya está. Sin querer buscar ninguna otra explicación ni entrar en polémicas porque había otra que se llama DF y no ví la Plaza del Zócalo dentro. Dejen de ser tan intensos que eso ya no se lleva desde que empecé a quitarme.
Otra pieza que pueden ver en mi perfil de Instagram con su éxito y tal.


Aquí en cambio hago uso de fotos profesionales proporcionadas por el local y no tomadas por mí, evidentemente, para que vean qué se pierden si no se pasan por aquí. (Si quieren fotos mías del local busquen el post por el blog que haberlo haylo).
La Foie con su ídem y unas pipas (stop rúcula).
 La Massimo con su tomate seco y su parmesano (y la omnipresente rúcula).
En definitiva, una gran noche para redescubrir una hamburguesería más que interesante a la que seguirle la pista. Post (no) patrocinado más que por unos bocados hamburguesiles y alguna cerveza, lo prometo encima de un bagel. Igual es que nos vendemos demasiado barato... 
Gracias a la organización por su ayuda en la elaboración de esta entrada. Si cuela que me inviten de verdad a comer en plan bacanal que para eso he escrito esto como bien sabe todo el mundo.


Ha sido una entrada diferente. Lo perciben, lo reconozco. Pero la ocasión lo merece de alguna forma; el blog entra en stand by hasta nueva orden si es que la hubiese en el futuro. No la actividad de quien les escribe porque voy a seguir apareciendo por ahí en otros lugares más recónditos, pero en estos momentos prefiero dedicar mi tiempo a otras cosas que seguro que van a ir saliendo.
No es una despedida pero quería cerrar esta etapa haciendo algo que no había hecho antes como era dar carnaza para que me destripen por vendido pero la ocasión lo merecía. Y me importa más bien poco, m
enos que un concierto de Miguel Bosé a 80 pavos. Porque ustedes que han seguido este viaje saben que no es así.
Etapas que uno vive.

Sigan comiendo bocatas y sean felices. Dejad que los bagels se acerquen a mí.

20.7.15

MACONDO. No hay broma sobre García Márquez en el titular.

MACONDO, Còrsega con Muntaner, Barcelona.

 Tras meses pasando por la puerta literalmente viéndolo surgir de la nada (bueno, de varios locales fallidos como el último que era de jamones) por fin le pusimos cara a Macondo, un simpático, agradable y bien decorado restaurante colombiano de reciente apertura en la esquina de Còrsega con Muntaner en pleno Eixample. Siempre me había atraído lo desenfadado del local y el atractivo menú de cada día que ofrecen, pero hasta esta semana no había podido visitarlo. Y lo hice porque sabía que a uno de los mayores ceviche lovers de la ciudad que es mini Bagel, le iba a interesar el tema, como así sucedió. El chaval ha salido cítrico y corvinero, qué le vamos a hacer.
Muy amables en todo momento, muy atentos y aunque algo oscuro en el interior (fotos editadas), el local es bonito sin estridencia alguna. Vamos a ello.

Para empezar unos chips de yuca como cortesía, siempre estimables pero a los que no hacía falta una salsa de tomate algo floja.
 Como entrantes elegimos dos. Aquí, la brocheta de chorizo criollo argentino con pulpo. Muy interesante como pueden imaginar por razones obvias...
 Foto de la brocheta con niño cevichero al fondo.
Aquí plano aéreo de los dos entrantes. Las susodichas brochetas junto al compañero de fatigas. Chicharrones con plátano maduro. Algo escasos los chicharrones y tal vez demasiado correosos, pero más escasos aún los trozos de plátano. Lo que ven mayoritariamente es yuca.
 Como platos principales, ceviches. Muy diferentes a los acostumbrados en los restaurantes peruanos, faltos de ese salvaje sabor cítrico de la leche de Tigre, pero interesantes a su manera, mucho más suave e incluso dulce como en el caso de éste que ven aquí debajo.
Ceviche de salmón con papaya y leche de coco. Juraría que con algo de miel (en el marinado del salmón?) y mucha papaya, un ceviche para los que huyen del cítrico y la acidez peruana. El coco siempre le da un toque suave a todo y en este caso el ceviche me gustó mucho.
 El de mini B, ceviche de corvina con mango, aguacate y cítricos. Aunque anunciado los cítricos no son nada potentes y el sabor se asemeja más a una especie de marinado en naranja, cosa que no es mala per se. Simplemente no es un ceviche peruano, reitero mil veces para que luego no se quejen si van esperando eso mismo. Suave, toques de mango, mucho aguacate, cebolla y pimiento en un plato más que recomendable. Otro más.
 Foto de Instagram
 Esta es la historia de Macondo. Curiosa manera de reflejarla en un mantel. Bien.
En resumen, una comida que salió por menos de 20€ por cabeza (no fue el festival del año, también lo han visto y bebimos agua natural) y que nos dejó más que satisfechos. Opción simpática y a tener en cuenta para seguir probando otras cosas de la gastronomía colombiana, como la Cazuela cartagenera, la sobrebarriga con salsa criolla, el arroz sinuano o los patacones con carne desmechada que tenían una pinta como para morir. Maravillas para la próxima vez.

5.7.15

MELROSE AVE. El japonés nacido en una peli del Oeste.

MELROSE AVE. C/Calàbria entre Mallorca y Provença, Western Barcelona.
Muy difícil clasificar el local que hoy les traigo al blog. Muy complicado definir lo que es, lo que parece y lo que acaba siendo. Complejo pero pronto se darán cuenta de que tras él existe cierta garantía y un método. 
A primera vista es un desangelado local que se autodenomina "Dumpling House Autoservicio" y mirando fijamente de puertas hacia dentro uno no acaba de ver exactamente qué puede llegar a decir eso ya que sólo hay una barra de las de toda la vida de Bar Paco y muy pocas mesas. Así que uno tiene que entrar para descubrirlo.
Y uno entra ciertamente atraído por la figura que se esconde tras esa barra de bar de siempre. Un tipo con pinta de japonés desaliñado y algo misterioso se encarga de todo lo que sucede allí dentro, que a estas alturas sigue siendo un enigma. Para acabar de pintar el fresco surrealista, el señor encargado sirve vistiendo unas camperas que acompañan a unos pantalones cortos. Tal cual, al más puro estilo John Wayne en el oeste. Y claro, sorprende. Aunque el sombrero que llevaba puesto no te lo ibas a encontrar en Sin Perdón, también te lo digo.
Pero es que todo el local presenta una temática kitsch ligada a este gusto por el Oeste americano. Recuerden, el tipo es japonés y viste camperas y un sombrero. En un local del Eixample donde se hacen dumplings. Y parece un bar Paco. Todo muy felliniano. Así, el show debe empezar en algún momento, y allá vamos.

En principio es un autoservicio (también posibilidad take away), así que pides en la barra y él te lo deja allí para que lo recojas. Si no hay mucha gente (no parece, al menos por ahora) se acercará a tomar nota a la mesa, sin problema. Lleva 18 años en Barcelona pero su castellano (catalán ya ni pregunto...) no acaba de ser muy fluido. Eso por casarse con una japonesa y no con una catalana, palabras literales. Se hace entender, evidentemente, pero no es un jugador serbio de baloncesto.
Y nos explica su historia. Japonés, amante del Oeste americano y hermano del propietario del Yoi Yoi Gion de Diagonal/Pau Claris. Su hermano tiene un local carísimo en zona Comanche y él tiene un pequeño y humilde local en Eixample tocando hacia Sants, mucho más barato, humilde y de pocas pretensiones. Sobre todo porque sirve cuatro cosas literalmente. Algunos makis, algunas gyozas y un par de cosas más que no son ni una cosa ni otra y ya (queso en aceite con comino, por ejemplo). Está solo y según cuenta lo hace él todo. A mano. Artesanalmente. Pues bien. Y el local lleva abierto 3 meses solamente.

De primero unos makis (uramakis) de cerdo rebozado. La otra opción era surimi, y pasando un poco.
Bien, correctos, aunque algo secos. El detalle de la mostaza en lugar de wasabi es mortal. Hipsterismo revisionista puro que no sabes si es sacrilegio o genialidad. En cápsula de magdalena...


De segundo, gyozas. Quería probar algo diferente y elegimos de Nira. ¿Y qué es nira? Pues según la pizarra del local una especie de ajo japonés. Y recordaba el sabor, sí. Muy curioso, aunque tal vez demasiado vegetal para mi gusto. Si te comes las 6 acabas un poco harto del Nira a no ser que seas vegano anarquista o algo.
Bien pasadas por la sartén estaban. Crujientes de verdad. Había más opciones, entre ellas la de pulpo que queda como pendiente...
Para acabar, una rareza acorde con el local que visitamos hoy. Bikini de mochi con huevas de bacalao. Sí, culitorcidos están ahora como yo lo estuve entonces. No sabría definir este producto. De mochi al final tiene poco al estar pasado por aceite. Queda crujiente y la textura del mochi arrocero no se percibe por ningún sitio. El relleno es una especie de pasta blanca que imagino es el bacalao, pero procesado de alguna forma (esto también lo hace el señor del Saloon?). Y alrededor del relleno y bajo la pasta del mochi, logré intuir jamón y queso, pero no puedo asegurarlo del todo. Rarísimo. No estaba malo, ojo, pero muy raro. Y no era tampoco una exquisitez que vaya a gustar a todo el mundo, también lo aviso. Muy curioso, desde el concepto a la textura final.
Detalle del relleno con cerveza diabólica al fondo (tienen Gingerale!!). Todo en este local es raruno. Genialidad o tomadura de pelo.
En definitiva, un local recomendable si les va el kitsch y las gyozas. Precios no baratos justificados si todo el trabajo lo hace el señor de las camperas hermano de Yoi Yoi y porque el japonés es por definición no barato. En todo caso se le puede dar una oportunidad si les entra un antojo o son unos fetichistas de las camperas y el Oeste. Experiencia muy curiosa a unos 15€ por cabeza. (Y regalo de caramelitos tipo Pez al final con la cuenta)
Horario concentrado en un par de franjas, cerrando a las 10 por la noche (bien hecho).
Ustedes mismos, que luego saldrá en algún blog moderno y se pondrá de moda. Les dejo las genialidades finales decorativas del local, algo freak pero muy simpático sin duda.

GENIALIDAD.

19.4.15

HUMMUS BARCELONA. Más sano que una manzana (del Eixample).

HUMMUS BARCELONA, C/València entre Balmes y Rambla Catalunya junto al Cornelia & Co, antiguo Dolso.

Mucho tiempo sin actualizar y muchas comilonas insanas en el intermezzo. Cosas que verán la luz próximamente y cosas que se quedarán en algún cajón virtual de la nube interneutica. Había que poner fin a la sequía con un bang y aquí les traigo un nada pretencioso y pequeño restaurante vegetariano que se queda muy cerca de ser vegano y que merece nuestra atención.

Cerró Dolso en otra de esas muertes anunciadas al no poder hacer frente y quedarse estancado frente a Cornelia o Toto que están a menos de 10 metros a la redonda. Llegó la decoración industrial cuqui de diseño milimétrico y Dolso palideció esperando el día de echar el cierre. Y llegó como llega la muerte hasta el último rincón. Y el local quedó vacío y huérfano de propuesta, pero por poco tiempo. En unas semanas se había instalado allí una gente que traía algo diferente y por lo que puede hacer frente a los monstruos caníbales que tiene como vecinos: un restaurante vegetariano de menú barato y con comida para llevar. 
Así llega Hummus Barcelona al barrio, con cocinero vegano y una carta que a excepción del uso de algo de huevo y leche en algún rebozado o postre podría ser 100% vegano también (si avisan pueden hacer menú vegano según nos contaron, sin problema). Gente joven, atenta, simpática y que se están haciendo aún al barrio en horarios largos y de siete días a la semana. Gente a la que desear éxito por su valentía y sobre todo por huir de la pretenciosidad vegetariana que asola la ciudad en la que algunos locales que se ponen de moda pretenden cobrar 25€ por una col rizada. Aquí no. Por eso nos gustó. Y porque trabajan el hummus y siempre fue un plato estimado por quien les escribe (y porque a ver, consistía en triturar garbanzos sin mucha complicación y siempre quedaba resultón en aquellas reuniones en el piso de soltero años ha).

Vamos a lo que nos interesa. Llegamos y nos pusieron un entrante basado en crudités y aceite aromatizado para mojar y no parar. Muy bien. Gusto potente.


Pedimos evidentemente pan de pita en cantidad y no nos arrepentimos. Hubo buenas excusas para dar buena cuenta de él. Dicen hacerlo ellos y lo hacen bien lustroso, grande, XL y consistencia máxima.

Otro clásico del vegetarianismo son los falafel y tenían que caer. Pero hay que decir que fueron seguramente lo más flojo del ágape. Demasiado espesos, algo harinosos y poco sabor. A mejorar.
 Pero el plato que tienen con su variado de primeros platos fue una maravilla y no se puede negar. Ensaladas variadas, porciones de verduras, cremas... Muy completo y sabroso de verdad. Un plato a compartir que vale mucho la pena. Existe en versión menú algo más pequeño pero la verdad es que las raciones son grandes.
 Detalles maravillosos alcachofiles...
 Excepto la remolacha de la que no soy muy fan, el resto muy de nivel, con mención especial a la berenjena y a la ya mencionada alcachofa. MUY bien.
Y el plato estrella que da nombre al local, el Hummus. Lo hacen hasta en tres (o eran cuatro?) versiones diferentes, desde el clásico hasta el que aquí tienen y que es con habas egipcias. Un toque diferente como pueden ver, con esas piezas de lo que vendría a ser una especie de frijol rojo. En definitiva un plato que no decepciona. Muy suave, muy cremoso y con la pita XL de acompañante hasta el final. Un final que consiste en repelar todo el plato, evidentemente.

Una comida que sale por unos 13-14€ por persona y que deja más que satisfecho aunque seas un zampabollo sin remisión. 
Además de no tener sentimiento de culpa por la carne, la grasa y demás dilemas morales asociados al consumo de cosas con ojos. 
Sí, hasta yo puedo ir a un vegetariano y no morir en el intento. Anímense ustedes.


15.2.15

PULLED PORK. Hype y realidad. Una aproximación.

 Vigilen con el pulled pork. Si no saben de qué les hablo es porque no han leído este blog últimamente ya que en la entrada de Chivuo's les hablaba de ello someramente. El pulled pork es el descubrimiento de estos meses. Ni butifarras ni salchichas ni ceviches en bocadillo. Apareció de la nada y sin avisar como debe ser en estos casos, para impactar en nuestros humildes paladares deseosos de carnaza (en todos los sentidos). El producto se está empezando a dejar ver por ahí y se percibe una cierta y muy humilde fiebre cerdícola en los locales bocateros de la ciudad. Pero irá a más, seguro, porque cuando se hace bien (y cuesta hacerlo) es una maravilla. El sueño más deseado de cualquiera zampabollos que se precie: comer mucho pan con carne a toneladas, alejándonos de los manidos (y sagrados al mismo tiempo) lomos con queso. Siempre digo que todo es bocadilleable y el sandwich de pulled pork es la muestra de ello; espero ver pronto la ternera del cocido entre el pan o en su defecto un rabo de toro deshuesado entre lonchas de pan rústico.

Estas últimas semanas nos hemos puesto hasta arriba de pulled pork. Y cuando digo nos quiero decir yo. Se han encadenado diversas visitas y ágapes a mecas del susodicho producto y por esto hoy les hablo de él; se lo van a encontrar por ahí y tienen que saber a qué se enfrentan.

La primera parada la hacemos en la Hacienda de Lovefood que tuvo a bien invitarnos a probar su versión del ya legendario pulled pork. Ya saben, el clásico "el mío es mejor", "a que no te atreves a invitarnos a probarlo (psicología inversa, sí), etc. Y ahí caímos.
Tuve el placer además de poderlo desmigar, deshilachar o como quiera que sea el verbo correcto con mis manos con lo que me unió al cerdo una conexión especial que indudablemente marcó mi relación con él. En otras palabras, es el mejor pulled pork de la historia de los pulled pork que yo haya comido jamás (repitan muchas veces pulled pork sin parecer tontainas, va, venga).

 No les puedo contar la receta porque es secreta y debería huir a algún bosque de Canadá a ocultarme si se la explicara, pero sólo revelaré que uno de los ingredientes del macerado del cerdo en el horno es cerveza negra (o en su defecto una Darro Brown Ale de Balate, por ejemplo). El toque es maravilloso, la carne estaba en su punto y el deshilachado manual impecable. El detalle del coleslaw siempre aporta esa parte de "estoy comiendo vegetal" que tanto gusta en los USA. Y que está buenísima y podría ser comida nacional en mi casa.
 Maravilloso sin paliativos. Un bocadillo estelar que lo tenía todo. Cantidad, calidad y mucho cariño puesto ahí.

¿Pero quién inició esta moda o este hype del cerdo desmigado? Pues ni idea, pero yo lo conozco y me enamoré con Chivuo's. A nivel de locales no hay quien les pueda toser en este producto (y eh, he ido a dos). Su bocadillo, muy cercano al que les comentaba anteriormente, es una pasada total. Aquí tienen la versión que sacan a pasear a eventos y mercados modernos en general y el que sirven en su pequeño y necesario local de Gràcia. Su pulled pork y su coleslaw. Todo muy canónico, académico y paradisíaco.
 Experiencias maravillosas entre pan. Muy dignas y muy gourmet, sin que vengan las estrellas a avisarnos de que los bocatas molan. Pues claro, si no lo sabíais antes es que igual sois vosotros los que no molais.

Pero claro, ¿qué pasa cuándo algo se convierte en, perdonen el insulto, "tendencia"? Pues que se tiende a copiar o tiende a inspirar ideas en los demás. Y así, el pulled pork de Chivuos (por ejemplo) es homenajeado en otros sitios pero sin la gracia ni el arte mínimos. Y te encuentras algo tal que así:
Se anuncia como pulled pork y se vende como tal, pero no lo es. Pasa demasiadas veces y es un poco un engaño (a sabiendas o por desconocimiento). No vamos a mencionar la ensalada a la Pollock o las ínclitas patatas congeladas de menú, porque en este local de Enric Granados he disfrutado grandes hamburguesas en el pasado, pero ya no. Hace meses que WOW! dejó de ser una visita guarril obligatoria y volví por el anuncio del cerdo, por curiosidad a ver qué encontraba. Y encontré una especie de kebab, digno, pero kebab en bocata.
Nada malo, sabroso, con su cheddar amarillo plasticoso de ensueño y un pan de hamburguesa clásico, pero con la puñetera rúcula que os podéis meter donde os quepa y sobretodo con un corte y un rostit que no se corresponde con lo que debería ser el pulled que se anuncia. Es otra cosa, cambia el nombre. La Pepsi no es Coca Cola ni el ceviche es bacallà desmigat, así que aplícate el cuento. 


Además, decir pulled pork es complicado, no jodamos. Busquemos otra forma entre todos y seamos más felices y menos alienados culturamente.
Aplaudimos el pulled pork y lo amamos pero queremos que se hagan cosas con sentido. La realidad es que se está trabajando muy bien por ahí y hay que valorarlo, pero no caigamos en la trampa del hype sin sentido. Don't believe the hype decían los clásicos. Hagan caso y busquen realidades.

11.1.15

TANDOOR. Restaurantes hindúes, locales modernos y sorpresas.

TANDOOR, C/Aragó 8, a tiro de piedra de los estimados amigos de bBurger, Barcelona que va virando hacia zona Plaça Espanya.
No se puede negar que Tandoor está de moda. Me llegó noticia suya hace un par de meses, justo después de abrir, y me comentaban que no debía perdérmelo. La reinvención de un restaurante de toda la vida, un clásico de solera. Me lo recomendaba gente que sabe mucho y de la cual me fío. Así que tenía que hacerles caso. Tras una visita de cortesía para el evento de la presentación de la Barcelona Foodie Guide, quedé maravillado con el concepto y la propuesta. Y el hype se disparó.

Tandoor es "la" obra de Ivan Surinder, cocinero formado en la vanguardia de Tickets pero criado entre currys tradicionales con lo que el sello personal en esa cocina es más que evidente. Para empezar, la decoración del local huye de etnicismos kitsch y se acerca con mucho más gusto al colorido de la Boda del Monzón y las formas simples del minimalismo. Reminiscencias identitarias con mucha clase y estilo en ese interiorismo. En la parte de la entrada junto a la calle, además, han dejado espacio para terraza/cocktelería y les ha quedado una sala más que interesante.

Así, con nuestras propuestas y recomendaciones previas nos acercamos hasta el local un frío día de enero, buscando entrar en calor con la proverbial cocina hindú nunca falta de potencia y picante. Como imaginarán los platos están adaptados a nuestro suave gusto de terciopelo no sea que nos quejemos si algo pica demasiado aunque nos avisen de ello. Me consta eso sí que si pides una comida picante de verdad, estilo hindú propio, en cocina se preparan y te lanzan las calderas del infierno... Pero no fue el caso. Nos va el hardcore pero con mesura y había menores en la mesa, así que moderación. Puntualizar que moderación significa que durante toda la comida tienes ese calor sabroso placentero en la boca... Decir también que la propuesta vegetariana es totalmente posible puesto que hablamos de una cocina muy propicia al uso de verduras y legumbres en gran cantidad de platos. Apunten.

Empezamos con unos entrantes aunque toda la comida fue para compartir. Decir que uno de los platos estrella no saldrá en la recopilación porque... bueno... No dio tiempo a hacer la foto.
Este entrante a base de crema de berenjena ahumada con queso de cabra sobre Naan (pan) fue un inicio maravilloso. Delicia inconmensurable, suavidad, cremosidad y bocado sanísimo. BAIGNAN BARTHA.
 Los otros dos entrantes, mucho menos fotogénicos y que ni un genio como yo he podido arreglar, fueron una crema de lentejas, DAL SOUP, y queso fresco en salsa de tomate especiada, PANEER PESHAWARI. No se creerían lo sabroso que estaban. El dal es estrella de la cocina hindú y uno de los primeros contactos que tuve con ella y siempre lo guardo en el recuerdo y me obligo a comerlo cuando se cruza en el camino. Sopa potente, muy sabrosa, alejado de sopas insípidas en locales de udon modernillos. La salsa del queso, como para pedir 21 raciones de naan y mojar como locos.
 Como platos principales, dos platos de pollo y arroz basmati del que no hay foto tampoco (es un arroz blanco, a ver...) y que debe mejorar en no servirse tan pasado o seco. El plato del que tampoco hay foto es el BUTTER CHICKEN, un curry potente y en salsa de tomate que nos encantó y del que evidentemente no quedó nada (la pinta y el recipiente muy parecidos al anterior queso fresco). Del que sí pude hacer foto fue de este maravilloso MALAI KABAK y que ante todo es la reivindicación del contramuslo del pollo, en este caso marinado con cilantro (suave) y yogur. Stop pechugas, Plataforma por el uso del contramuslo siempre, por favor. ¿Somos personas o animales? Pues un aplauso por esta opción muslera.
De postre, otra maravilla absoluta. KULFI, helado de azafrán y canela, sobre una base de crumble, galleta o similar. Un gusto sorprendente, una textura maravillosa, una estética a imitar. Muy recomendable si son zampabollos como nosotros.

Resumiendo, el hype a veces está justificado. Un local recomendable, humilde, donde se trabaja bien, el servicio es atento y simpático, la comida es buena (no esperen platos XL), el precio correcto y pueden comer por unos 20€ por cabeza. Proyectos de los que nos gustan, con gente de espíritu luchador, honrados y que ofrecen cosas diferentes. 
La modernidad del hindú y el buen hacer.



PS: Abren a las 12 de la mañana (gracias por pensar en los que comemos pronto!!) y sólo cierran los lunes.

2.12.14

OMA Bistró. Las dos caras de la verdad (?).

OMA Bistró, Consell de Cent 277 esquina Casanova, junto al futuro Brewdog Bar.

OMA Bistró es un nuevo local en la ciudad pero antes de ir crees que ya lo has visitado un poco. Reinterpreta (por no decir que sigue la misma estela) el estereotipo de local moderno típico y tópico que se ha hecho norma en esta ciudad. A saber: estética semiindustrial, desconches en la pared, madera a cascoporro, mesas comunitarias para compartir, sofás y muebles en general viejunos, pasteles caseros y cafés virgueros, etc. No me digan que no les suena. Por eso mismo debiera ofrecer algo distintivo y distinto y por suerte lo hace. Para empezar, tienen 6 tiradores de cerveza artesana, lo cual no es normal en este tipo de local (por suerte cada vez más normal). Le sigue el hecho de que ofrece un menú mediodía entre semana más que interesante y acaba ofreciendo BAGELS. Sí, sólo por eso merecía la visita, pero vamos a dejar el comentario para más adelante.
El ambiente en OMA es más que agradable. Servicio atento, buena música, gente con clase como yo y todo eso; una carta extensa y propuestas a priori más que interesantes. Dependiendo del día de la semana tienes opción menú u opción brunch (que no esmorzar de forquilla), quedando éste último para el fin de semana, evidentemente. Y por eso visité el local dos días seguidos, viernes y sábado, para probar todo lo que pudiese y parecer súper profesional como hacen los periodistas de verdad (o eso dicen que hacen que me lo han contao).

Viernes, 13:30h, menú de dos platos, postre, agua y pan. 12€Impresión general, muy correcto. Recomendable sin duda por su calidad y relación con el precio que aún sin ser barato cumple con su cometido y la experiencia es más que satisfactoria. Comprobarán que falta el segundo plato (profesional, ja!) por un error con la foto que creía haber hecho. Vayamos.
De primero, un risotto verde muy curioso que no era ni albahaca ni plancton a lo Ángel León. Debiera ser rúcula, pero no era amargo...Da igual, como esto es un blog no tienen que tener tampoco toda la información precisa. Lo rojo eran tomates cherry que siempre visten mucho. Parmesano detallista.
 De segundo un estimable pastel de carne con aspecto de lasagna y textura de puré de patatas trufado con carne con tomate. Y mucho queso. Me encantó y es una lástima que no lo puedan ver. Me cuentan que las lentejas que se ofrecían ese mismo día eran muy buenas también...

Para probar algo más de la oferta escogí una minihamburguesa, pero no acabó de estar a la altura. 3€ por un bocado poco interesante, poco sabroso y que además era acompañado por unas chips algo fuera de forma...

 No vale lo que cuesta, sinceramente. Y no es muy atractiva visualmente para lo que se estila en estos tiempos.
 De postre una crema catalana que me satisfizo como los dos platos anteriores del menú y que no tenía exceso de azúcar quemado.


Sábado, 13:15h, prueba de bagels y pastrami.
Si el día anterior se saldó con una experiencia más que positiva en lo referente al buen menú probado, el día de autos fue algo más confuso. Digo confuso porque si bien la experiencia a nivel gastronómico no tiene pega alguna, hablando en términos generales fue una pequeña decepción. Principalmente por un pequeó pero importante detalle: el precio. Excesivo desde nuestro punto de vista. Lícitos y con algún sentido, pero fuera de mercado según mi humilde opinión de comedor de bocadillos. No me gusta pensar que se traslade al hype del producto X un sobrecoste para el consumidor que vaya destinado a pagar la inversión en el local (cosa lógica), pero a veces nos pasamos, y según lo visto... No sé. Grandes bocadillos, grandes por altos, precios. Veamos.

Miss Bagel optó por el clásico bagel con salmón, aderezado en esta ocasión con unos fabulosos huevos benedict no monacales con su salsa holandesa y demás. Son bagels de Be my Bagel y se nota. Muy buenos. Buen salmón, buenos huevos, gran plato, pero 11€. A mi modo de ver, demasiado. Aunque en Picnic tenían benedict a 14 y se llenaba (ahora seguramente sigue haciéndolo).

Para mi, el sandwich de pastrami. Ya saben, demasiado tiempo sin aparecer por aquí, y yo por ustedes lo que sea. Un buen bocadillo, algo pequeño para mi gusto y lejos de las cantidades neoyorkinas, pero sabroso. Pastrami, cheddar no fallan jamás.
 Pueden ver bien el tamaño. ¿Cuánto creen que cuesta?
12€. Ustedes mismos, pero para mi, y repito para mi, es un exceso. Grande. No diremos nombres aquí pero se encuentran bocadillos similares, por no ser muy agresivo en la comparación, a unos 4€... Fuera de mercado. Ya no hablamos de un producto hiperdesconocido metido en pan de oro. Pastrami haberlo haylo y el pan es normal. Ese precio es un cazamodernos despistados estirados en un sofá. No volveré por el bocadillo.

Y podría volver por el menú, o por sus tartas, o por sus cervezas artesanas a 3.50€, pero no por sus bocadillos. Yo al menos lo tengo claro pero vayan y prueben. Tal vez no lo encuentren tan alejado a sus bolsillos y estoy en un error, como casi siempre.

Resumiendo, una experiencia de dos caras, positiva en el menú, no tanto por el precio en sus bocadillos. Local nuevo a probar. Pasen y nos cuentan.



PS: Ojo a la manzana de la cerveza artesana: OMA con 6, Biercab a punto de doblar sus 30 y Brewdog que se acercará según parece a los 20. Casi nada.