30.1.12

188. Bolaño y el Nobel.



La experiencia de conocer a Roberto Bolaño te supera desde la mitad de la primera frase. Tal vez incluso antes, según la persona. Apabulla, en una palabra.

Reconozco que he pecado al haber dejado a Bolaño para tan tarde. Y tal vez no haya entrado como debiera ya que no he leído ni "Los detectives salvajes" ni "2666" que tal vez sean sus obras más conocidas (y tal vez mejores?). Lo mío ha sido una entrada a través del relato corto o cuento: "Putas asesinas", para serles más concreto.

El resultado, lo comenté antes: Brutal. Descarnadamente brutal. Talento desmedido, desmesurado, genial sin paliativos. Te atrapa y te machaca. Te deja con la boca abierta y te apaliza hasta el final. Bolaño es un asesino literario, despiadado. Qué historias, qué violencia sutil; una no violencia subyacente en las tramas que sorprende de lo fácil que escribe. Qué narrador. Qué creador.
Cuentos que son toneladas de grandeza literaria, clásicos universales. Inquietudes, thrillers emocionales al límite. Literatura magna.

Ah, lo del Nobel, pues éso. O no. Quién sabe. Además, ¿a quién le importa?

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