Miren, restaurantes italianos hay miles. Con camareros italianos ya no tantos. Y que tengan la aureola de italianos auténticos, un puñado.
Y gracias a la intensa búsqueda de casi un par de minutos en Google, éste salía en todas las listas recomendadas. Así que dándose las condiciones necesarias para visitar el local (básicamente estar en la zona Paral·lel a la hora de comer), nos decidimos a probar suerte en un restaurante al que le tenía ganas. Además, cuando sales con el peque bagel, un italiano siempre suele ser garantía.
Para empezar, la entrada al local fue algo desconcertante. Una música popera demasiado alta desconcertó al escuadrón bagel, que esperaba una tarantella o en su defecto a Renato Carosone y se encontró con Michael Jackson. Cuestionable. Algunos estereotipos deben pervivir. Solo algunos.
Después, avisar que es un local muy child friendly. Niños por todos sitios. O casi todos, pero vaya, ya me entienden. Eso es bueno cuando te acompaña uno pero podría ser no tan bueno si lo que buscas es mucha tranquilidad o directamente no soportas a las pequehordas. Pero hoy no ha sido muy molesto en lo que a nivel de decibelios se refiere, también hay que decirlo.
Lo de los niños y la pasta/pizza es un binomio más unido que Epi y Blas o el bagel y el salmón ahumado. Un misterio, un bendito misterio. Lo preocupante sería que los niños amasen la comida basura, cosa que como sabemos por suerte no pasa.
Bien, siguiendo con lo que les trae por aquí (cosa que agradezco), el Bella Napoli es un local claroscuro. Claro por sus aciertos y oscuro por sus errores o cosas a mejorar en opinión no experta del que escribe.
En sus aciertos: una pasta al dente muy sabrosa, alto nivel, y un pan (no muy italiano) espectacular, rústico, requemado.
Entre sus errores o cosas a mejorar: el entrante que hemos pedido; el plato que no era pasta y una masa de pizza discutible.
Fotos y juicios que no pretenden sentar cátedra:
Cerveza Menabrea, que extrañamente no conocía de nada. ¿Cómo puede ser? ¿Tan auténtica es? Pues resulta que es una cerveza del norte, del Piamonte, así que MAL. Si estamos en Napoli, ¿qué hacen con una cerveza norteña? Si somos auténticos, somos auténticos.
Bocconcini di mozzarella con salsa de tomate picante. Bolitas de mozarella rebozada con una salsa picante. Bueno, había una miniguindilla dentro...Esto sí que es de Napoli, que lo pone en la wikipedia. Lo demás que sigue también se acepta por sureño. (7,5€)
Melenzane parmeggiana. MAL. Me explico. Un plato que te traen en el minuto 1 tras pedirlo=altas probabilidades de recalentamiento sin sonrojo. Y así lo confirmó nuestra testigo. No hay más preguntas. Buena pinta tenía y no estaba mal del todo, eso también. Pero las cosas, como deben ser y si hay que esperar, se espera. Y más por el precio. (13€)
Pizza Margherita "ideal niños". Buen sabor, o muy bueno, pero una masa dudosa. Floja, muy floja que hacía difícil que mini bagel la pudiese comer bien. No nos gustan las masas churreras, pero si son finas que sean algo más firmes. Al cortar los trozos se iba desmontando y quedaba una masa floja sin más. Algo decepcionante.
Plato de pasta: Paccheri zi Teresa. Buena opción la elegida por quien les escribe. Un plato sabroso, con una pasta en el punto de cocción (al dente, algo dura como me gusta) y que ofrecía lo que ponía en la carta, un gambón. Uno. Y tomates. (15€)
(detalle del ojo negro, sin vida, del gambón, a la manera de Tiburón)De postres, nada. La cuenta había subido, la comida había sido caravaggiesca y el ambiente infantil comenzaba a estar algo cargado.
En resumen, un local interesante si piden pasta y les gustan las pizzas de masa fina que se desmoronan tal cual como nuestra civilización. Como le pasó a la romana, yo no digo nada.
Ustedes dirán, pero por ahora, tengo un par de italianos por encima en la lista. Y ninguno es La Tagliatella.

































