Hoy les traigo una entrada algo diferente: El brunch en Norte Restaurante.
Ya les expliqué las excelencias de este interesantísimo local hace unos meses. Una propuesta diferente, de alta calidad pero para nada pretenciosa, en un espacio blanco aséptico de un gusto fuera de lo común y en el que te sientes muy a gusto. Mucho.
Crean un espacio muy confortable en el que la banda sonora a ritmo de jazz te sube el ánimo y te pone de buen humor. (Puestos a poner música, que todos los locales se olviden de esos estruendos que no dejan degustar en paz las viandas).
Los norteños montan unas fiestas gastronómicas un sábado cada mes en lo que vendría a ser un brunch de inspiración cantábrica que son dignas de visitar.
Aforo reducido del local + demanda desorbitada= hay que reservar en cuanto abren el plazo o reservas a dos meses vista. Yo, desde que tuve noticia de esta sanísima práctica quise participar de la fiesta. Y me costó. Hubiese querido ir el mes pasado pero ya no encontré plazas libres. Con esas, lo intenté para el 5 de mayo, pudiendo elegir incluso si queríamos turno a las 11'30 o a las 14h. Pensando que el brunch no es ni desayuno ni comida pero las dos cosas, elegimos el primer turno, por supuesto. Lo otro hubiese sido una comida normal y corriente y para unos snobs como nosotros la reunión no hubiese tenido tanta gracia. Xavi de Flavorcook y Pedro de Bijou Dixit seguro que están de acuerdo conmigo, más que nada porque compartieron la experiencia!!
Antes de seguir con la crónica, quiero resaltar la extrema amabilidad de todo el staff de Norte, desde el personal de sala hasta la cocina, que te tratan como si estuvieses en casa y te regalan una experiencia comodísima (apuesto que algunos están mejor aquí que en casa).
Vayamos a lo que nos ofrecieron y devoramos. Tienen un menú semicerrado y van trayendo platos. Nosotros lo hicimos para compartir entre cuatro personas. Una consumición de cerveza o vino y zumos a disponer, con rellenos opcionales por el mismo precio. 20€ es lo que cuesta la experiencia brunchie.
Y esto fue lo que disfrutamos.
Zumos de sandía y menta o naranja. La duda era cómo hubiese quedado de estar frío o helado. Porque sin estarlo, ya estaba realmente espectacular.
Variado de sandwiches. Espinacas con hummus, huevo duro con atún, y bacon con mayonesa de mostaza.
Huevos revueltos con salmón y verduras variadas, sobre pan rústico. Puedes elegir si prefieres los huevos fritos o en tortilla. La verdura al dente, espectacular. Debajo, también revueltos pero con opción salchicha, bratswurst, y champiñones.
Tercer plato, Queso de Zamora artesanal, de oveja y bien curado con tostadas y una de las mejores mermeladas de naranja que los Bagel hayan probado nunca. Casera, por supuesto. Salimos con la promesa de la receta.
Postres: croissant a la plancha, tostada de pan de molde, brownie y leche frita. Les dejo detalle de la leche frita porque JAMÁS probé una igual. Cremosidad canelosa que hacía llorar. Y detalles de las mermeladas que acompañaban, naranja y fresa. Pan de molde de kilo. Espectacular.
A todo esto le sumamos unas buenas copas de vino Menganito (Verdejo) y cafés para acabar el ágape, y salimos más contentos que un Stark en Groenlandia.
Broma final lowcost acorde con el titular inicial.
Broma final lowcost acorde con el titular inicial.
Al brunch de Norte hay que volver más, no se lo piensen dos veces.
























