22.10.11

182. Cultural drug.

Miles de años atrás comentábamos en este humilde blog cómo un videojuego como Grand Theft Auto 4 podía cambiar la noción de lo que en nuestro mundo era la cultura pop.
Cine, sí. Literatura, sí. Videojuegos, no se sabe. Obviamente creo que sí. Aunque el PSOE crea que son una droga y los quiera incluir en el Plan Nacional de prevención de la drogadicción, o no sé qué imbecilidad equivalente. La industria del videojuego mueve más millones en este país que el cine, la literatura y la música juntas, pero vaya, ellos sabrán. Son un sector a apoyar e incentivar, a fomentar desde la creación al consumo, pero supongo que si hacen eso se quedan sin el tradicional chivo expiatorio que explica a la masa iletrada que algunos asesinatos y catástrofes sociales son por su culpa. Ésto último resultaría lamentable para T5 o A3, por decir algunos damnificados de la dignificación del videojuego en este país nuestro.

Todas estas tonterías vienen a cuento dado que hace escasos dos días pude terminar el anteriormente citado GTA4. Una obra mayúscula que puso las bases de lo que el género sandbox debía ser a partir de entonces, y que recoge, perfectamente, otra creación del mismo grupo programador: Rockstar y su inmejorable Red Dead Redemption.
Obras que trascienden el videojuego y que perfectamente podrían ser El Padrino o Sin Perdón. Y que si fueran películas no criticaría nadie. Pero al no serlo, son sospechosas de corrupción de mentes adolescentes.
Voy a ver si me termino Dead Space, o lo que sería un Alien gore con una ambientación de miedo. Literal.

PS: No se pierdan las imágenes de estos vídeos, por favor. No hace falta verlos enteros, pero vale la pena echarles un ojo.