30.4.10

141. El descenso.

Podría hablarles del descenso a los infiernos de Dante. O de cualquiera de nosotros, pero no seria nada agradable. Podría hablarles del descenso del maldito Annapurna, pero no entiendo de alpinismo. Les hablaré brevemente del descenso de publicaciones del blog.
Si miran a la derecha de la página, salen una serie de años con los artículos escritos en cada uno de ellos. No hay que ser un genio para notar el descenso de producción. ¿Por qué las cosas dejan de interesarnos como antes? Es decir, ¿por qué algo que te supone tanto tiempo y esfuerzo, voluntario, pasa a convertirse de obsesión a molestia pasiva? Explico molestia pasiva: no una molestia como tal, pero sí algo que sabes que te gusta pero por la que ya no sientes las ganas anteriores. El proceso mental que rige esta sensación me tiene preocupado. Supongo que al no escribir de política, los artículos incendiarios, semirevolucionarios y seguramente demagogos que antes sumaban, ahora simplemente no existen. Pero me preocupa el hecho que las cosas dejen de preocuparme.
¿Por qué escribo? ¿Para quién escribo? ¿Quién lee lo que escribo? ¿Leo yo lo que escribo? ¿Me importa todo esto realmente? ¿Debería hacer como mi amado Salinger y dejar de exhibir las tonterías que me pasan por la cabeza?
J.D., ilumina mi camino.

4.4.10

140. South of the border, West of the sun, del ínclito Haruki.

Enésimo comentario en el blog de un libro de Murakami, lo sé. Pero saben sobradamente que su literatura es de una atracción mágica para el que les escribe. Este humilde comentarista bloggero no puede evitar leer al genio, y perseguir de forma compulsiva sus libros allende los mares.
En este caso, Murakami nos ofrece una novela corta, de lectura rápida y sin problemas de realidades o identidades varias. Simplemente la historia de un amor de juventud que se recupera de forma misteriosa, tal y como desapareció. El problema es el cuándo se recupera. Cuando uno ya está casado y con dos hijos, la cosa se complica.
El protagonista vive una infancia marcada por el hecho de ser hijo único a principios de los 70 en Japón (lo cuál era extraño y traumático), y por eso entabla una relación de amistad con otra niña hija única, que además tiene un problema en la pierna que la hace caminar de forma peculiar. Eso enternece a nuestro protagonista hasta el punto de caer enamorado de la chica en cuestión. Pero tras acabar el colegio, sus vidas se separan, aunque el recuerdo, como es normal y preceptivo perdura. Hasta que él se casa, es un hombre de éxito empresarial y sale en una revista. Así, convirtiéndose por un momento en un personaje público, los fantasmas del pasado van a visitarle...
He de decir que Haruki construye en esta ocasión una historia sin más complicaciones de las que en algún momento de nuestras vidas y de forma igual o similar a la planteada en el libro, todos conocemos. Dilemas, oportunidades, momentos propicios o no, qué hacer, qué no hacer, etc. Bajo la música de Nat King Cole.
Un libro que no pertenece a la realidad mágica del autor, pero si a la realidad propia del lector, sin duda.